El hotel

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El hotel   
Ejemplos ?
Y esa muchacha, estudiante de 4 ° año de pedagogía, nos dijo que tres días trabajaba en el hotel, para atender a la gente que invita el pueblo vietnamita.
Habían llegado hacía tres horas y había dicho él que pasarían dos días en el hotel al tomar el departamento marcado con el número 9, una gran sala con dos alcobas laterales, situado en el segundo piso y con vista sobre el jardín.
Establecidos en el hotel donde albergaban su dicha, no tardó en notar con terror Cristóbal que su esposa continuaba siendo la misma del viaje.
Aquí en el hotel hay un niñito como de 4 años hijo del tario de la legacion brazilera que habla, frances, brasilero i español Como van los negocios de liquidacion?
Le presentaré a Thomassin. Sin embargo, León logró liberarse del boticario y dio un salto hasta el hotel. Emma ya no estaba a11í.
Yo estaba decidido a transmitírselo; y aquella misma tarde, mientras esperaba a la diligencia en el hotel de Yarmouth pedí papel y pluma y escribí a Peggotty: «Mi querida Peggotty: He llegado aquí bien.
Duró mi sueño hasta llegar a Yarmouth, que por cierto en el hotel en que nos detuvimos me pareció un Yarmouth tan distinto al que yo recordaba, que perdí la esperanza que había acariciado de encontrarme con alguien de la familia Peggotty.
Un jueves por la mañana, cuando volvía de acompañar a míster Dick desde el hotel a la diligencia, antes de entrar en clase me encontré a Uriah Heep en la calle; hablamos y me recordó mi promesa de tomar una tarde el té con ellos, y añadió con modestia: -Aunque no espero que vaya usted, míster Copperfield; ¡somos una gente tan humilde!
La imaginación debe estar primero repleta hasta la saciedad de todo tipo de vida, antes de que pueda ser el momento de electrizada por medio de la fricción de una socialidad libre hasta tal punto que el estímulo del menor contacto, amigo o enemigo, pueda arrancarle chispas fulgurante s y rayos luminosos o resonantes descargas. : Más de uno habla del público como si éste fuera alguien con el que hubiera comido en el hotel de Saxe en la feria de Leipzig.
La valerosa mujer, digna de ser esculpida en un relieve helénico -donde luchan centauros y amazonas-, se rehizo y dio órdenes concretas, firmes. -Que nadie lo sepa en el hotel...
Estas son las últimas noticias, mi querido Copperfield, que recibirá del miserable proscrito WILKINS MICAWBER Me impresionó tanto el contenido de aquella carta desgarradora, que corrí al momento hacia el hotel, con intención de entrar, antes de ir al colegio, y tratar de calmar y consolar a míster Micawber.
Después de avanzar largo trecho por una calle, doy media vuelta y quiero desmontar ante una pequeña capilla abierta, pero luego desmonto realmente junto a otra que se alza poco más allá. El hotel está en la misma calle.