Egica

Egica

 
(m. 702) Rey visigodo de España de 687 a 702, padre de Witiza. Durante su reinado se celebraron los Concilios XV, XVI y XVII de Toledo y se dio fin a la recopilación del Fuero Juzgo.
Ejemplos ?
El concilio reconoció que la homosexualidad también se daba entre los obispos, sacerdotes y diáconos, pero decretó penas mucho más suaves para estos casos: los culpables debían ser simplemente secularizados y desterrados. Posteriormente Egica extendió a los clérigos la pena de castración y las demás impuestas por el concilio a los laicos.
Se trata de una lápida fundacional en la que según reza, el Abad Locuber construyó dos coros en la que debía ser la iglesia de una fundación monástica fechada en el año 691, durante el reinado del rey visigodo Egica.
El momento de tránsito entre la época visigoda y la llegada de los árabes está dominada por la figura de Teodomiro de Orihuela, noble visigodo de la guardia del rey Egica, con motivo del pago de sus servicios recibe tierras en los alrededores de Elche donde se instala.
Se tienen noticias de su existencia por una carta que envió el rey Egica a los padres conciliares del XVI Concilio de Toledo, concilio de los Obispos del Reino de los Visigodos celebrado en el año 693 en Toledo.
Cuando se enteró el rey Egica de la injuria hecha con Theodemundo, no se contentó con que lo elevasen al cargo honorífico de «Spathario» o «Capitán de la Guardia» sino que propuso a los padres conciliares que quedase anulada civil y eclesiásticamente la pena impuesta a esta persona y que no se molestase a su familia por esta causa.
El ataque de Egica (610-702) a los judíos ―entre el 687 y el 702― constituye el segundo clímax, después del de Recesvinto, en la persecución de los judíos en la Hispania visigoda, ya que tomó la decisión más brutal de toda la historia del reino visigodo de Toledo: convertir en esclavos a los judíos que se negaran a convertirse al cristianismo.
Este fue el fundamento principal de la brutal política antijudía del rey Egica (610-702), dispuesto a acabar con esta «peligrosa» minoría.
DON GODOFREDO: Yo me quedo aqui. Esposos sed ante Dios, Que el rey Egica ante mí Tendrá que ver que nací El mas justo de los dos.
Pues aunque hay del rey Egica Quien se empeña en elogiar La religion y grandeza (54) Y prendas de ánimo real, Yo confieso llanamente Que por mas que ando tenaz A caja de sus virtudes No doy con una jamas.
Y su apostura modesta, Y su calma magestuosa Por su causa buena ó mala Imperiosamente abogan. El rey Egica su tio Sin disimular su cólera, Mide sin compas ante ella A largos pasos la alfombra.
que ya por Toledo Las roncas trompas resuenan Y se oye son de caballos, Y vivas, que la presencia Anuncian del rey Egica, Cuya venganza no alteran Ni la beldad de la víctima, Ni la crueldad de la pena.
Esclamó entrando en la liza Otro, cuya voz potente Cubrió el rumor que en el pueblo La nueva noticia mueve. Frunció las cejas Egica Viendo al nuevo combatiente Y esclamó:¡vos Godofredo Vais á lidiar!