Ejemplos ?
-Lo que le digo a usté, señora, que acabo de tronar con Joseíto por mo de estos pícaros trapos, y manque no fuera na más que por darle en la cabeza, ahora mismito le decía yo que sí a don Salvador el Carlujo. -Entonces casi estoy tentá por dir a decírselo a Juan el Alpargatero.
Así, pues, señá Dolores, y usté, señá Robustiana, y tú, Clotildilla, por tu salú que no te sus vayáis a dir de la lengua con él, mía que tu Paco tiée el genio mu súpito y el haberos yo dicho lo que sus he dicho podría costarme a mí un ojito de la cara.
Y, total, que estoy ya tan requetelíao, que pa medio dir tirando tan siquiera del argaijo necesitaba yo cien chuscos por lo menos, y como eso es como si se necesitara una mina en el Perú, pos velay tú, aún estoy pensando en qué sitio me debo meter el zambombazo pa acabar de una vez de pasar fatiga.
-exclamó aquélla, en cuyo semblante puso sus misteriosas irradiaciones la alegría. -Sí que va a venir, pero hoy tamién va a ser de méico su visita, porque, según me ha dicho, tiée que dir al casorio de un amigo.
Poique es que yo me tengo que dir, y quisiera tirar por el mesmo camino que ellos y dir a su amparo, que no quisiera yo que cuatro chavicos que llevo me los manoseara el Muleto, ese mal nacío, que, según icen, trae de cabeza a toítos los del tricornio.
-Pero si la Poerosa, en descansando una miaja, es capaz de llevarnos al pico del Tenerife. -¡No, eja ya hoy al animal y vámanos ya pa abajo, que ya se me ha quitao la gana de dir a Triquitraque!
No quiera vuesa merced saber más sino que son de suerte que doy por bien empleadas todas mis desgracias por haber sido parte de haberme puesto en el hospital donde vi lo que aora dir& eacute;, que es lo que aora, ni nunca, vuesa merced podrá creer, ni habrá persona en el mundo persona que lo crea.
Si yo me libraba de ir al servicio, Juan Antonio hubiera tenío que dir y yo que casarme a escape contigo...
-¿Pero es que el mozo estaba en la ventana? -Con medio cuerpo entro y medio fuera, como que la chavala se había tenío que dir cuasi a casa de una vecina.
Que sabe que tú te vas a dir a Vélez y el hombre no quiere que yo me agurra ni te jeche de menos este oscurecer y quiere por lo mismo darme un rato de compaña.
-Déjela usté, señora, déjela usté, que ya la veré otro día. -No, si acaso, cuando se vaya usté a dir, nos asomaremos al patio, porque es que yo sé en lo que se estará entreteniendo...
-Pos si la ve usté -dijo también en tono de zumba Mariquitale- dice usté que cuando la pongan en libertá que jaga el favor de dir por casa de la señá Paca la de la Tocinería, que tiée que darle un encargo.