Diablo Cojuelo

Cojuelo, Diablo

 
En el folclor, diablillo travieso y enredador; su tradición popular inspiró a Vélez de Guevara una novela titulada El diablo Cojuelo.
Ejemplos ?
La palomita con el gavilán, de compadres. El vejestorio con la lozana Margarita. El diablo cojuelo con la sorda. Abuelita con el sacristán o el tambor mayor.
De pronto sentí una carcajada en triple, sonándome en el oído como canto de un mosquito filarmónico que hiciese escalas cromáticas.- era mi demonio, que sentado como el Diablo Cojuelo de Guevara y Timoneda, en la cúspide de una copa de mármol de una casa rica, veía sin duda algún espectáculo provocador de la risa, y de ella el travieso se retorcía en verdaderas convulsiones mirando eso que yo no podía ver.
Llegaron al Averno hechos una miseria, y el diablo Cojuelo, que por el teléfono sabía la noticia, cuyo invento se usa en tal lugar desde el pronunciamiento de Lucifer El más antiguo que se conoce.
Entre los múltiples reconocimientos y premios que Juan Padrón ha recibido por su trabajo se encuentran la medalla Alejo Carpentier en 1988, el Premio anual de periodismo Juan Gualberto Gómez en 1989, la orden Juan Marinello en 1999, la orden Félix Varela en 2001, el Premio Nacional de Humorismo de Cuba en 2004, el Premio Nacional de Cine de Cuba en 2008, además el premio El Diablo Cojuelo y ocho Premios Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Asimismo las lecturas del escritor, iniciadas desde muy joven, han sido otro de sus aportes literarios, Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes, San Juan de la Cruz, son algunos ejemplos, al igual que textos de la picaresca española (El diablo cojuelo y El lazarillo de Tormes) y obras de Robert Musil, con quien concibió la novela como género abierto; otros escritores dentro de sus lecturas como León Tolstoi, Ernest Hemingway, Gustave Flaubert, Fiódor Dostoievski, William Faulkner, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Tomas Carrasquilla, entre otros.
Manuel Machado y el 98, 1958 El lugar de la lingüística aplicada Variaciones sobre la palabra Aspectos estilísticos de Vélez de Guevara en su "Diablo cojuelo" Juan Pablo Forner, El asno erudito, ed.
Esta colección será acaso de alguna utilidad a los que quieran tener idea de nuestra literatura, pero en general no puede servir de base para estudios históricos sobre nuestra lengua Rufino José Cuervo señaló sumas deficiencias y erratas en las ediciones de las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, La Celestina, Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, El diablo cojuelo de Luis Vélez de Guevara, la Historia de la conquista de Méjico de Antonio de Solís, el Examen de ingenios de Huarte de San Juan, las poesías de Juan Meléndez Valdés y, especialmente, la muy desastrada de las Guerras de Granada de Ginés Pérez de Hita.
En la Edad Media, cuando se quería asociar los 7 pecados capitales con sus "demonios responsables", se le indicó como el demonio de la lujuria. Asmodeo sirvió de inspiración al escritor Luis Vélez de Guevara para escribir su famosa novela El Diablo Cojuelo.
Luis Vélez de Guevara en el El Diablo Cojuelo (1641) hace decir a don Cleofás, en lo alto de la torres de San Salvador de Madrid: Con la Ilustración desaparece la obsesión por la brujería y en el siglo XVIII tienen lugar las últimas sentencias en las que alguna mujer es condenada por bruja.
Fue condiscípulo de José Martí en el colegio San Anacleto y más tarde como alumno de Rafael María de Mendive. En 1869 fundó el periódico El Diablo Cojuelo.
Todas ellas fueron cantadas e inmortalizadas en la producción literaria de la época; de entre los homenajes que se le dedicaron a María de Córdoba - Bella Amarilis para sus admiradores y Gran Sultana para "desdeñados, envidiosas y enemigos de la escena"-, destacan quizá estos versos del romance que le escribió Quevedo: Agustín de la Granja, en su estudio introductorio a Manuela Escamilla, y citando el estudio -ya clásico- del hispanista (Hugo Albert Rennert The Spanish Stage in the Time of Lope de Vega, da referencia de otros grandes dramaturgos del Siglo de Oro que dejaron patente su admiración por María de Córdoba. Así, Alonso de Castillo Solórzano en Las harpías de Madrid, Vélez de Guevara en El Diablo Cojuelo y Calderón en La dama duende.
Ha realizado diversas versiones teatrales: Por orden del Señor Alcalde (1975), cuatro entremeses del Siglo de Oro de distintos autores, refundidos y ensamblados Adaptación dramática para niños de El diablo Cojuelo (1975) de Luis Vélez de Guevara El arrogante español (1975), versión de El caballero de milagro, de Lope de Vega Ayax (1976), de Sófocles La villana de Vallecas (1982), de Tirso de Molina, en colaboración con Manuel Canseco y Domingo Yndurain Ivanov (1982), de Chéjov La Orestiada (1985), de Esquilo, en colaboración con Manuel Canseco y Francisco Rodríguez Adrados La familia de Pascual Duarte (1985), de Camilo José Cela, en colaboración con José Osuna No hay burlas con el amor (1986), de Pedro Calderón de la Barca, en colaboración con Manuel Canseco.