Cantar de Mio Cid

Cantar de Mio Cid

 
Primer cantar de Gesta de la literatura castellana. Escrito hacia 1140 por un juglar de los alrededores de Medinaceli, ha llegado a nosotros a través de una copia de un tal Per Abbat (1307). Narra los hechos acaecidos a Rodrigo Díaz de Vivar desde que es desterrado por Alfonso VI hasta su total rehabilitación, su triunfo en Valencia y la boda de sus hijas con los infantes de Aragón y Navarra.
Ejemplos ?
La Junta de Castilla y León habría abonado 1.600.000 euros a José Ramón Suárez de Otero, marqués de Falces, por la cesión de la espada 'Tizona'. La primera referencia a la Tizona aparece en el Cantar de mio Cid, donde se la llama Tizón.
En el antiguo poema de ficción Cantar de Mio Cid, la Tizona tiene personalidad propia, ya que su fuerza varía según el brazo que la esgrime, aterrorizando a los adversarios indignos.
Este se declara vencido antes del combate a espada, atemorizado al ver a Pedro Bermúdez desenvainar la Tizona: Colada Rodrigo Díaz Cantar de mio Cid Marrero Cabrera, Juan Antonio: «La Tizona en Palacio», en MILITARIA.
Según el Cantar de mio Cid (compuesto hacia 1200) la Tizón (su nombre hasta el siglo XIV) pertenecía al rey Búcar de Marruecos y el Cid se la ganó en Valencia.
Al igual que sucede con la otra espada que el Cantar de mio Cid y la tradición posterior atribuye al Cid, la Colada, no existe ninguna prueba histórica de que existiera una espada llamada Tizón o Tizona que perteneciera al magnate castellano Rodrigo Díaz.
Se esperaba que su destino final fuese la catedral, donde se encuentra actualmente el sepulcro del Cid y de su mujer Jimena, así como otros recuerdos cidianos como su carta de arras de 1079 por el que sustituye las que le había otorgado antes de 1076 por su matrimonio y el llamado «cofre del Cid» con el que, según la creencia popular, el Cantar de mio Cid engañó a los judíos Raquel y Vidas; pero acabó siendo expuesta en el Museo de Burgos.
Según algunos trabajos, por ejemplo el de Martínez Caballero, Bescós y Aldecoa, en la Edad Media Tiermes fue denominada como Griza (significa lugar con agujeros, y como tal aparece en el Cantar de mio Cid).
Aprendió bien el idioma, lo suficiente como para poder escribir versos en él, y realizó una primorosa edición en tres tomos del Cantar de mio Cid (1897–1903), donde ofreció por primera vez una versión inglesa completa además del texto español y las notas.
Tras la batalla de Cabra, en la que el Cid derrotó y capturó al conde, las leyendas y el Cantar de mio Cid insisten en señalar la constante animadversión de este hacia el Campeador, pero no hay ningún dato histórico más que ratifique tal enemistad.
Siempre hubo relatos de bondage, sadomasoquistas, etc., al menos de forma constatable desde el siglo XIV, y anteriormente en formas literarias poco investigadas al respecto (ver el Cantar de Mio Cid, la escena de los condes y las hijas de Rodrigo, o algunos poemas de la lírica provenzal), pero este es un género surgido en el siglo XXI.
En la provincia de Burgos empieza su recorrido, debido tanto al lugar de nacimiento de la lengua como al famoso Cantar de Mio Cid.
Para la obra, Gala parte de dos planos, el histórico, que tiene lugar en la España del siglo XI, y el poético, el Cantar de Mio Cid del siglo XIII Jimena: Viuda del Cid, enamorada de Minaya, su sobrino político.