Ejemplos ?
Un día estalló un motín ó bochinche revolucionario; y Lerzundi, por amor al oficio, que maldito si á él le importaba que se llevase una legión de diablos al go- bierno, con el cual no tenía vínculos, se echó á la calle á ha- cer el papel de Quijote amparador de la desvalida autoridad.
La idea que constituye el fondo, el jugo diremos mejor, de las zanahorias y remolachas, es en sí trivialísima ó mano seada; pero lo magistral de la ejecución, la reviste de mérito y novedad. Las incorrecciones, y complacémosnos en recono- cer que no son muchas, no valen la pena de tomarse en cuenta.
Bolívar había anatematizado varias veces la monar- quía en América, no en nombre de la República precisamente, •sino fundándose en la razón de hecho de no poderla estable- •cer con solidez, y había rechazado con ruidosa ostentación »la corona que alguna vez se le ofreció.— Yo no soy Napoleón, »ni quiero serlo (dijo): tampoco quiero imitar á César ni á • Ilúrbide: tales ejemplos me parecen indignos de mi gloria.
La línea de demarcación de los límites entre Chile y Bolivia en el desierto de Atacama, será en adelante el paralelo 24 de latitud meridional desde el litoral del Pacífico hasta los límites orientales de Chile, de suer­te que Chile por el sur y Bolivia por el norte tendrán la posesión y dominio de los territorios que se extien­den hasta el mencionado paralelo 24, pudiendo ejer­cer en ellos todos los actos de jurisdicción y soberanía correspondientes al señor del suelo.
JUAN PÉREZ (Origen de este reirán) Créanme ustedes, por la cruz con que me santiguo, que en cierta villa del Perú, que no determino pwr evitarme de- sazones, existía un tocador de harpa tan eximio que, en cer- tamen ó concurso musical, habría dejado tamañito al mismí- simo santo rey David.
A fines de 1829 la fragata francesa Moselle, de 60 cañones, se detuvo, sin fondear, frente á Valparaíso, el corto tiempo preciso para que desembarcase el vizconde de Espinville que venía investido con el carácter de vice-cónsul, pues, por aque- llos tiempos, Inglaterra y Francia no acreditaban ministros cer- ca de las nacientes repúblicas americanas sino Cónsules ge- nerales, á los que auxiliaba un vice-cónsul ó canciller.
Contra el capital, la autoridad y el clero el Partido Liberal Mexi­cano tiene enarbolada la bandera roja en los campos de la acción en México, donde nuestros hermanos se baten como leones, disputando la victoria a las huestes de la burguesía o sean: maderistas, reyistas, vazquistas, científicos, y tantas otras cuyo único propósito es en­cumbrar a un hombre a la primera magistratura del país, para ha­cer negocio a su sombra sin consideración alguna a la masa entera de la población de México, y reconociendo, todas ellas, como sagrado, el derecho de propiedad individual.
Quando la blanca y colorada Aurora Col suo venir la fosca notte spinge, A las cuevas Cimerias donde mora: Et ella il biondo crine in torno cinge De las flores y rosas, con que el cielo Di variati colorí orna, e dipinge: Alargando la rienda al triste duelo, Che la notte me fu compagno, gyro Los ojos lacrimosos ácia el suelo: E dico, poi che a lo spuntar spariro Para no volver mas las luces mias; Altra Aurora, altro sole indarno miro: Mientras tus rayos por el mundo envias Ne gli occhi, e nel mio cer la notte serra Sus negras sombras...
Recuerdo perfectamente que estaba desierta y un poco oscura. Las luces del amanecer cabrilleaban en los cristales. Pasa un momento.
Toda la escolta me siguió. Cuando estuvimos cerca, los cocodrilos entraron perezosamente en el agua. Nosotros bajamos en tropel Basta la playa.
El Estado adoptará las medidas pertinentes para fortale­cer a las Fuerzas Armadas y el Tsarandoy, formar a su personal en el alto espíritu de patriotismo y amor a la Patria, fidelidad a los ideales de la Revolución de Abril, solidaridad con los trabajadores de otros países, para asegurar la partici­pación de los militares en la vida sociopolítica del país y mejoramiento de la situación económica de sus familias.
Vasco Godines, que era el azuzador de los celos de Robles, se presentó un día en Potosí y clavó en la puerta de Meneses un cartel en que don Martín exigía que, si don Pablo no que- ría batirse en duelo, declarase en presencia de Pedro Portu- gal, de Hernando Panlagua y de otros caballeros, que él no era hombre para haber requerido de amores á doña Juana de los Ríos; porque si lo hiciera, ella era persona tal que le pelara las barbas y diera de chapinazos; y que, para satisfa- cer á Robles, estaba pronto á rendirle la daga que llevaba al cinto.