Betis

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Betis

 
Nombre romano del río Guadalquivir.
Ejemplos ?
Vedla envuelta en sus viejas murallas, como en un manto real desechado. Mirad al viejo Betis besando sus pies, con la respetuosa galantería española.
De Mandaraso están bajo la mano los que han dejado Málaga y Sevilla, de Córdoba hasta Cádiz su ley llega y a todo cuanto el fértil Betis riega.
Esta invasión terrible e importuna de contrarios sucesos nos espera desde el primer sollozo de la cuna. Dejémosla pasar como a la fiera corriente del gran Betis, cuando airado dilata hasta los montes su ribera.
Es el Betis; ved del Tercer Fernando alzarse airada la augusta sombra; su divina frente mostrar Gonzalo en la imperial Granada; blandir el Cid su centelleante espada, y allá sobre los altos Pirineos, del hijo de Jimena animarse los miembros giganteos.
4 Sinopsis de la Jornada primera: Escena I: En la rivera del Betis (río Guadalquivir) don Juan conoce a doña Beatriz en una cacería, pero ella parte sin informarle su nombre.
don Francisco Javier Castaños, duque de Bailén I - Sevilla A la capital risueña de la andaluza comarca, que Hércules fundó de Betis sobre las fecundas aguas, la que cercó Julio César de muros y torres altas, la que ganó San Fernando con Garci-Pérez de Vargas; a la opulenta Sevilla, la del encantado alcázar, la del magnífico templo, la de la torre gallarda, emporio de la riqueza, de claros ingenios patria, y que en los brazos dormía de la paz en la abundancia, llega de cálido polvo, dejando en pos nube blanca, que los caños de Carmona a la vista borra y tapa, un anhelante correo en una sudosa jaca, cuyo ijar la espuela rompe, y a quien da un látigo alas.
X De espumas sufre el Betis argentado remos que lo conduzgan...
Dijo y voló; yo loco encontinente el Manzanares dejo, y desalado al Betis corro con anhelo ardiente. Ya no hay más libertad ¡ay! ya aherrojado Lícoris en durísimas prisiones me tiene, al duro remo ¡ay!
DOÑA BEATRIZ Pues ahora, para que veas adónde llegan de amor las no entendidas cautelas, cuando en las selvas del Betis quiere el amor que aborrezca, fue porque ya su dominio 74 reconocí en otras selvas.
A vosotros, oh ingenios peregrinos, que allá, del Tormes en la verde orilla, destinados de Apolo, honráis la cuna de las hispáneas musas renacientes; a ti, oh dulce Batilo, y a vosotros, sabio Delio y Liseno, digna gloria y ornamento del pueblo salmantino; desde la playa del ecuóreo Betis Jovino el gijonense os apetece muy colmada salud...
el blando lecho de Titón hermoso la sonrosada aurora gallarda se lanzó: rauda traspasa, precursora del astro refulgente, los piélagos de Tetis, y a los campos llegó que riega el Betis.
Tú, de Arellano honor, Mecenas mío, que aman las Musas y prohija Astrea, que el caudaloso Betis, patrio río, lleno de lustres saludar desea; este mi ocio escucha, si es que fío lo grave dividir de tu tarea; logre yo tus favores entre tanto que los desdenes de Aretusa canto.