Baltasar

Baltasar (heb. Bêŝaṣṣar, akk. Bêl-ŝar-uṣur)

 
Uno de los tres Reyes Magos que adoraron a Jesús.

Baltasar

 
Hijo de Nabonid, rey de Babilonia. Representaba a este último cuando Ciro sitió la capital (539 a C).
Traducciones

Baltasar

SMBalthazar (Biblia) → Belshazzar
Ejemplos ?
"Ramillete de Varias Flores Poéticas" (1675) "La Gitana al Niño Jesús" "Romance Pastoril" "El Sueño de Cielo" "A la Temprana Muerte de Don Baltasar Carlos, Príncipe de España" "A la Desaparición de la Reina Doña Isabel de Borbón"
En una de las crisis de sentimental desesperanza, pensó Melchor que acaso el viejo rey Baltasar, con su sabiduría, pudiese darle un remedio.
Pide y suplica a Vuestra Majestad sea servido de le mandar con que pueda pasar bastantemente mientras despacha sus negocio, que en ello hará Vuestra Majestad servicio a Dios y hace muy gran bien y merced. Memorial de Don Baltasar Zamán Inga.
La fiesta estaba en su apogeo, y el italiano del acordeón, despreciando profundamente a su acompañante de la guitarra, hacía maravillas de ejecución, bajo ritmos caprichosos y excéntricos que llegaban vagamente a nuestros oídos, pues hacía rato que bailábamos al compás de una música interior, cuando, después de haber oído el galope de un caballo, vimos aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del rancho, con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una manera tan intempestiva en la sala del festín de Baltasar.
Andrés del Balle, Manuel del Balle, Gonzalo Paderna, Antonio Paderna, Martín de Cervantes, Fernando de Banses, Tomás de Castro, Francisco Bruno de Urrutia, Antonio Sánchez, Andrés Fernández Casquete, Francisco de Guillermo, Juan de Salvatierra, Antonio Salvatierra, Francisco Acuña, Miguel González, Joseph de Ubilla, Juan de Pretendona (?), Pedro Franco, Pedro Baraz, Andrés Morán, Nicolás de Castro, Francisco Guillermo, Nicolás de Carranza, Manuel de Acosta, Juan de Carrión, Juan de Castañeda, Tomás Péres, Francisco Camacho, Carlos de Velásquez, Adrián Serón, Miguel Trino Barto, Diego Navarrete, Juan de Villegas, Nicolás del Junco, Baltasar de la Cruz...
Acogidos por el viejo con afabilidad y honor, reuniéronse a la tarde los tres Magos en la terraza del palacio real, y habiendo comido y bebido hasta saciarse, a la hora en que el sol se ha puesto y el firmamento es como tendido pabellón de terciopelo turquí, tachonado de diamantes y gemas, Baltasar, en tono paternal y benigno, dijo a sus huéspedes y convidados: -Lo que desea Gaspar es muy conforme a su grande ánimo, a su valor de león; pero un pobre anciano como yo, ya no sabe de guerras ni de hazañas.
-¿Más importante que el amor? Estas dos exclamaciones no sorprendieron a Baltasar. Sus ojos de vidente se clavaron en los dos Monarcas y sonrió con indulgencia.
Las más principales son la ciudad de San Felipe de Austria o Cariaco, fundada por los años de 1630 a orillas del río Carenicuao que desagua en el golfo de que toma el nombre la población: la de la Nueva Tarragona en el valle de Cupira, destruida por los palenques y tomuzas; la de San Baltasar de los Arias o Cumanacoa a la orilla izquierda del río Cumaná y la villa de Aragua, en el valle de este nombre, cuyo origen es anterior a los años de 1750.
Su fantasía se entreabrió, como enorme cáliz de datura cargado de aroma. Baltasar continuó, alzando sus dos manos abiertas como para orar: -Los que estamos cerca de la muerte y hemos sido castos toda la vida y hemos permanecido en contacto con las ideas inmateriales, tenemos a veces revelaciones difíciles de explicar.
Con gusto recuerdo que el ilustre conciudadano Dr. Baltasar Brum, sin conocer este antecedente que no hace mucho se halló en documento obrante en los archivos de Lima, repitió el mismo gesto en 1916.
Plaza esgrimió la pluma del periodista, defendiendo las nuevas ideas, y sus trabajos llenaron las columnas del "El Horóscopo", "Los Padres del Agua Fría", "La Idea", "La Bandera Roja", "La Luz de los Libres, "El Constitucional", "La Orquesta", "La Pluma Roja", "San Baltasar" y "La Revista Mexicana".
Permitidme tan solo que os recuerde que los conceptos de solidaridad americana expresados por la Cancillería de Oribe en 1847, retomados ochenta años más tarde – en 1917 – para ser aplicados con relación a un espacio más vasto, pero con alguna mayor restricción en cuanto al contenido dieron fama continental al Canciller Baltasar Brum.