Auriñaciense

Auriñaciense

 
prehist. Primer período del Paleolítico superior, anterior al Solutrense, en el que se introdujo la industria del asta, del sílex y del hueso.
Ejemplos ?
Su firme creencia en un progreso inexorable y lineal de la cultura humana le condujo, sin embargo, a cometer un error relativo a la posición cronológica del periodo Auriñaciense: tomando como base que los útiles en hueso son raros en el solutrense, se encuentran presentes en el auriñaciense y ya están muy elaborados en el magdaleniense, describió el auriñaciense como una fase de transición entre el solutrense y el magdaleniense.
A comienzos del siglo XX, los trabajos de Henri Breuil colocaron al auriñaciense en su posición cronoestratográfica exacta, anterior al solutrense y al magdaleniense.
Gravetiense, (hace 25.000 años), restos de industria en hueso, pinturas. Auriñaciense, (hace 31.000 años), restos de herramientas de sílex y restos de fauna herbívora (estos aspectos hacen evidente la presencia del Homo sapiens) Musteriense, (hace 40.000 años), restos de primas poco comunes (indican presencia de Neandertales).
La cueva también nos ofrece testimonios de la primera etapa del paleolítico superior: el Auriñaciense, siendo de esta etapa las azagayas encontradas por el Conde de la Vega del Sella en su excavación.
Es famoso su estudio de importantes muestras de arte rupestre, datados entre el Auriñaciense y el Magdaleniense, en el interior de la cueva de los Casares (Riba de Saelices) y el descubrimiento de la cueva de la Hoz (Santa María del Espino) también con pinturas y grabados prehistóricos, ambas en la provincia de Guadalajara en el año 1934.
Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente y, algunos otros, al Gravetiense y al comienzo del Auriñaciense, esto último según pruebas utilizando series de uranio.
En 2012 se publicó un estudio datando varias pinturas en algunas cuevas del norte, incluido uno de los signos claviformes de la Gran sala, que retrasaba los primeros trabajos al Auriñaciense, en el caso de Altamira a 35 600 antes del presente, justo al comienzo del poblamiento del norte de la península por los humanos modernos, lo que hace poner en duda, por primera vez, el posible origen sapiens de los dibujos e introduciendo la posibilidad de una autoría neandertal.
Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos.!-- Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente, y alguno al Gravetiense, e incluso según pruebas utilizando series de uranio retrasan la fecha a hace 35 600 años, en el comienzo del Auriñaciense, si bien las evidencias arqueológicas son únicamente solutrenses y magdalenienses, e incluso con dudas, -- En cuanto a su techo de los polícromos ha recibido calificativos como «Capilla Sixtina» del arte rupestre; «...la manifestación más extraordinaria de este arte paleolítico...», «...
Otra de las propuestas es la de las tres fases de Annette Laming-Emperaire, que destaca por su sencillez: Una fase arcaica (auriñaciense-perigordiense).
En él, el profesor Hugo Obermaier halló importantes restos de sílex del auriñaciense e incluso musteriense que nos delatan a un hombre cazador que vivía en pequeños grupos tribales disputándose la escasa caza que en el último período de la Glaciación de Würm había por la zona.
Sin embargo, en la publicación se señalan numerosos niveles arqueológicos, de los cuales los tres más profundos eran musterienses, sobre ellos había un nivel châtelperroniense cubierto por un nivel auriñaciense que contenía numerosos bloques con decoración bastante toscos (plaquetas de piedra con grabados de vulvas, falos, etc.).
Los estudios de Juan Cabré situaron los grabados en los períodos Auriñaciense y Solutrense, remontándolos a fechas que van desde el 30 000 hasta el 25 000 a.C., aunque algunos autores la modernizan al 25 000 a.C., haciendo el descubrimiento aún más importante al no haberse encontrado antes este tipo de grabados en el interior de la península.