-cola

-cola

suf. Componente de palabra procedente del lat. colere, que significa habitante o el que cultiva terrícola; arborícola.

-cola

 
Sufijo procedente del l. colere. Designa al que cultiva o al que vive en un lugar, como en cavernícola.

-cola

(-'kola)
sufijo
sufijo que forma adjetivos con el significado de "que habita en" o "que cultiva o cría" terrícola, frutícola, avícola
Ejemplos ?
Empezó una linda comedia, en la que intervenían un rey y una reina, sentados en un trono magnífico, con sendas coronas de oro en la cabeza y vestidos con ropajes de larga cola, como corresponda a tan ilustres personajes.
Y esta vez desapareció despacito, con mucha suavidad, empezando por la punta de la cola y terminando por la sonrisa, que permaneció un rato allí, cuando el resto del Gato ya había desaparecido.
-Pos eso fue que uno de los bueyancones salió con las de Caín y como azogao, y el Greñitas salió a pararle los pies, y yo no sé cómo fue la cosa, pero, según me han contao, el toro enganchó al Greñitas por la faja y endispués lo tiró pa recogerlo de nuevo, y que va lo diba a recoger, cuando el Azúcar, al ver que ninguno de la cuadrilla metía el percal por el mataor, se fue derecho al bicho y se le agarró a la cola y na..., que cuando se alevantó el Greñitas, como el chaval no tiée mal fondo ni es desagradecío, pos se fue pa el Azúcar y le dio un abrazo y na...
—¡Buen día, piapiacito adorado! —¡Buen día, corderito sin mancha! —¡Buen día, ratoncito sin cola! —¡Coaticito mío! —¡Piapiá tatucito!
- Desde luego, arrastras una cola larguísima - dijo Alicia, mientras echaba una mirada admirativa a la cola del Ratón-, pero ¿por qué dices que es triste?
Casos muy varios hay de que hacer glosa: la muerta, la que parte sin la cola, la que presa delante por la losa en vano con el cuerpo vira y rola; o la que, al fin, por ser más venturosa, repta buscando su refugio sola.
Y tan convencida estaba Alicia de que el Ratón se refería a su cola, que, cuando él empezó a hablar, la historia que contó tomó en la imaginación de Alicia una forma así: "Cierta Furia dijo a un Ratón al que se encontró en su casa: "Vamos a ir jun- tos ante la Ley: Yo te acu- saré, y tú te defenderás.
Entonces avanzaron, colas acercadas, el venado, el conejo; los asieron pero no arrancaron más que la extremidad de la cola del venado, que se les quedó entre las manos: habiendo asido la cola del venado, la cola del conejo, dichas colas fueron acortadas.
Le quemaron la cola en el fuego; entonces la rata comenzó a llevar así la cola, a no tener pelos en la cola; sus ojos porque habían querido ahogarla los engendrados Maestro Mago, Brujito.
Cuando el jefe llegó y ordenó que fuera a traer su periódico acostumbrado, él, que era tan obediente, tan bueno... cumplió con la alegría de la cola del perro que trae algún objeto en el hocico para su amo.
Y el hombre sin importancia se quedó ahogado, vencido, acobardado en aquel inmenso y profundo océano de hirientes y lacerantes risas, como los impotentes para rebelarse, porque disfrutan las apariencias de la felicidad. LAS JOYAS DE CORNELIA Era larga la cola para empeñar.
Desde las cúspides de sierras milenarias que la rodean, eternas serpientes asoleadas tragándose su propia cola, alcahuetas de volcánicos amoríos petrificados al fluir de las edades, se contempla sumisa, ensimismada, condescendiente y colorida; como complaciente trabajadora sexual en plena labor satisfactoria que se hunde de tantas movidas dentro de su hoya.