ñudo


También se encuentra en: Sinónimos.

ñudo

 
m. Nudo.
Traducciones

ñudo

عقدة

ñudo

uzel

ñudo

knude

ñudo

Knoten

ñudo

knot

ñudo

sõlm

ñudo

گره

ñudo

solmu

ñudo

nœud

ñudo

קשר

ñudo

nodo

ñudo

結び目

ñudo

매듭

ñudo

knoop

ñudo

knop

ñudo

węzeł żeglarski

ñudo

ñudo

uzol

ñudo

vozel

ñudo

knop

ñudo

ñudo

al ñudo ADV (LAm) → in vain
Ejemplos ?
Digo esto, en la persuasión que usté en la otra tremolina habrá andao de garabina, por supuesto, y de latón; sobre el pingo noche y día peliando al divino ñudo, medio en pelota o desnudo y con la panza vacía.
Se contenta con una faja; no la faja ancha y larga, de lana azul o colorada, en la cual algunos extranjeros suelen envolverse tres o cuatro veces el cuerpo, sino una pobre, miserable fajita, angosta, de algodón, descolorida y sucia, torcida por el uso como el hilo de acarreto, y que cuelga desatada, cuando está mamado, haciendo acordar, a pesar de la gran flacura de su dueño: que al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen.
El pingo de la nación lleveló siempre tranquiando, sólo vayale aflojando en busca de la ocasión no largue de sopetón pueden cortarse las riendas, al ñudo es que usté se prienda si su flete se desboca, tal vez le raje la coca ande ni el diantre lo atienda.
hina, espérame a las once; A esa hora no nos ve náides, Porque están negras las noches Como sotana de fláire. Déjate de andar zonciando Con la vieja y con tu padre, Que, últimamente, es al ñudo Esconder lo que eyos saben.
Por lo menos, ansina Me lo dijo el sargento, Que tamién, y no al ñudo, Lo apeyidan Mamerto, Porque mira al sisnápis con más ganas Que a un pedazo de tumba un perro hambriento.
Era tan flaca que la llamaron la dama buýda, y con tanto extremo que se pudiera dar un ñudo en su cuerpo como con vara de mimbre, y tanto lo era que, si la pusieran por mano de relox, no impidiera la vista ni aun del uno.
Bien se ve que jué su taba De las que siempre echan suerte, Eso cualquiera lo advierte al óir, viejo, su guitarra, A la que entuavía se agarra la pasión con ñudo juerte.
Mas ya ve que por consuelo Alguno de los querubes Tendió sobre el astro un velo De muy apiñadas nubes: Tímido su pie resbala, Esfuérzase y en seguida Colgando dejó la escala Que llevaba prevenida Atándola de tal suerte Que estar bien segura pudo, Pues para tenerla fuerte Tres veces apretó el ñudo.
Al sentir la presión de aquellos dedos duros como garras, el capitán se sacudió, arrojando una especie de bramido que hubo de ser grito de cólera; pero ella, muda e implacable, introdujo allí el cuchillo, lo revolvió con un gesto de espantosa saña, y luego cortó con todas sus fuerzas, sujetando bajo sus rodillas la mano de la víctima, que tentó alzarse convulsa. —Al ñudo ha de ser!—rugió el dragón-hembra con ira reconcentrada.
En ti, casi desnudo deste corporal velo, y de la asida costumbre roto el ñudo, traspasaré la vida en gozo, en paz, en luz no corrompida; de ti, en el mar sujeto con lástima los ojos inclinando, contemplaré el aprieto del miserable bando, que las saladas ondas va cortando: el uno, que surgía alegre ya en el puerto, salteado de bravo soplo, guía, apenas el navío desarmado; el otro en la encubierta peña rompe la nave, que al momento el hondo pide abierta; al otro calma el viento; otro en las bajas Sirtes hace asiento; a otros roba el claro día, y el corazón, el aguacero; ofrecen al avaro Neptuno su dinero; otro nadando huye el morir fiero.
—Es muerto —repite Wenceslao. —¡Pucha que son chambones! ¡Se han dejao matar al ñudo! ¿Me asigurás que es caído? El interrogante enseña un reloj de níquel.
Sintiéndome cerca, Largó el indio al suelo La prienda robada De juro creyendo Que pa mi venganza Me bastaba aqueyo, Y que más liviano Su flete azulejo Sacaría ventajas A mi pobre overo, Que corriendo siempre, Corriendo, corriendo, Como si en sus carnes Mordiesen mis celos, Diba ya tan cerca Del indio matrero, Que viendo era al ñudo Regatiar el cuero, Pronto pa peliarme Se dió contra el suelo.