égloga

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égloga

(Del lat. ecloga < gr. ekloge, extracto, pieza escogida.)
s. f. POESÍA Composición poética, generalmente lírica, en la que pastores, reales o fingidos, dialogan sobre amores o sobre la vida campestre.

égloga

 
f. lit. Composición poética de género bucólico, en la cual se introducen pastores que dialogan acerca de sus afectos y de la vida campestre idealizada.
Traducciones

égloga

eclogue

égloga

egloga

égloga

Ekloge

égloga

églogue

égloga

écloga

égloga

eclogue

égloga

SFeclogue
Ejemplos ?
En siete partes: 600 sonetos 12 poemas em outava rythma, silvas e sextinas canciones, odas, madrigales, sextinas y tercetos 20 églogas redondillas, glosas, cantos, décimas, novelas y epigramas "Musa nueva" con sonetos, octavas, tercetos, cantos, etc.
Encintar las calles y hacer que flameen en ellas banderi- tas de madapolán ó de papel picado, tiene siquiera su lado pastoril y patriarcal, capaz de inspirar églogas é idilios á va- tes que yo me sé.
eja, Fabio, esa lira que tanto te recrea, o aprende lo que ignoras y canta lo que aprendas. Basta de idilios tiernos, basta de dulces églogas; no más pastores, Fabio; Fabio, no más praderas.
La ocupación de escrebir églogas en tiempo que, en general, la poesía anda tan desfavorescida, bien recelo que no será tenido por ejercicio tan loable que no sea necesario dar alguna particular satisfación a los que, siguiendo el diverso gusto de su inclinación natural, todo lo que es diferente dél estiman por trabajo y tiempo perdido.
Por inclinación y por necesidad ha leído los clásicos españoles, y mi alma ha salido de entre tanto volumen, vacía y sin conservar recuerdo alguno, ni rastro de sacudimientos profundos. Sólo en los oídos me susurran aún armoniosamente las églogas de Garcilaso, o los cadenciosos períodos de Solís.
Amo las epopeyas, porque de ellas brota el soplo heroico que agita las banderas que ondean sobre las lanzas y los penachos que tiemblan sobre los cascos; los cantos líricos, porque hablan de las diosas y de los amores; y las églogas, porque son olorosas a verbena y tomillo, y el santo aliento del buey coronado de rosas.
Pocos años después volvió á España, y dio á luz en Madrid El Siglo de oro, novela pastoral, donde insertó doce églogas, imitando en ellas á Teócrito, Virgilio y Sanazzaro.
Tambien se confiesa que un rey galan ha podido hacer decir á su querida: "Mi querido es como un ramo de mirto y lo pondré entre mis tetas." Que le ha podido decir á ella: "Tu ombligo es como una copa, en la que siempre hay alguna cosa que beber; tu vientre es como una fanega de trigo, tus tetas como dos cerbatillos, y tu nariz como la torre del monte Líbano." Confieso que las Églogas de Virgilio tienen otro estilo; pero cada uno tiene el suyo, y un judio no está obligado á escribir como Virgilio.
La que en una persona en gozo o llanto concluye su argumento, es más gustosa, y la de dos, en diferente canto. Quieren también que sea ley forzosa que no pase de diez el que hiciere églogas, y no sé el que dio en tal cosa.
Que el nombre tuyo y letras ecelentes borre la invidia, ni la sacra fama deje de celebrar de gente en gentes. Si de ti la bucólica se ama, y quieres hacer églogas, conviene otra nueva advertencia que te llama.
Nociva es, sobre todo, la sombra del enebro; también para las mieses es nociva la sombra. Id repastadas al aprisco; id, que ya asoma el Héspero, cabrillas mías. FIN DE "LAS ÉGLOGAS"
Délfico augur, hermético y sacro hierofante que oficias en el culto prolífico de Ceres, que azuzas de tus metros la tropa galopante sobre la playa lírica y argéntea de Citeres; tu grey bala en las églogas del inmortal idilio, tu pífano melódico fue el que tocó Virgilio en la mañana antigua, de alondras y de luz; tu azur es el radioso zafir del mito heleno, tu trueno wagneriano el olímpico trueno ¡y tu congoja lúgubre la que gritó en la cruz!