áncora

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áncora

(Del lat. ancora.)
1. s. f. NÁUTICA Ancla del barco.
2. Persona o cosa que sirve de ayuda o protección a otra en caso de peligro o desgracia.

áncora

 
f. Ancla.
fig.Lo que sirve de amparo en un peligro o infortunio.
Pieza que regula el movimiento en algunos relojes.
arq. Pieza de hierro que tiene forma de T y sirve para enlazar las vigas a la fábrica.
Sinónimos

áncora

sustantivo femenino
(formal)ancla.
Traducciones

áncora

Anker

áncora

ancre

áncora

ancora

áncora

SFanchor
áncora de salvaciónsheet anchor, last hope
Ejemplos ?
Se dice de una pieza cuya parte superior está recortada por almenas en forma de cola de milano. Modificación de una pieza longilínea (cruz), terminándose en forma de áncoras.
En el primero hay una estrella de plata sobre un campo de oro, se cree que su origen está en la pertenencia a la capitalidad Real de Estella; en el segundo un león rampante sobre gules; en el tercero se muestra, en oro sobre fondo azul, una barca sobre la cual está un castillo con áncoras en referencia a la posición fronteriza de la población; y en el cuarto una cruz de San Andrés roja en fondo de oro en referencia al que fue patrón de la villa.
De azur, dos carabelas al centro y en punta una nao en sus colores naturales, todo ello en el mar sobre ondas de plata y movientes de los flancos dos mitades del mundo, también en su color natural. Bordura de oro con cuatro corazones de gules y cuatro áncoras de sable alternados.
Es un ayuntamiento relativamente reciente (años 90) que posee un escudo que representa a los dos centros principales: En alto hay un pequeño caballo sobre un recuadro verde, y en bajo a la derecha existen tres áncoras sobre fondo azul.
Por un lado, las casas en ruinas, mal empezadas y que nunca se habían terminado; por otro, un amontonamiento de cosas de hierro informes: ruedas, tubos, hornos, áncoras y no sé cuántas cosas más, como avergonzadas de sí mismas, que parecían vanamente tratar de ocultarse bajo el polvo y el fango de que estaban cubiertas.
Comenzaba a cerrar la noche, y fue tamaña la grita de los que se perdían y el sobresalto de los que en nuestro bajel temían perderse, que ninguna cosa de las que nuestro arráez mandaba se entendía ni se hacía; sólo se atendía a no dejar los remos de las manos, tomando por remedio volver la proa al viento y echar las dos áncoras a la mar, para entretener con esto algún tiempo la muerte, que por cierta tenían.
Aquí reinan el amor y la paz; ¡ay!, yo sola sufro crueles heridas y toda la tierra se someterá gustosa a tu dominio.» Así habló; pero Ulises levó las áncoras y el viento que impelía las naves desvanece las inútiles quejas de Circe, que recurre a los medios acostumbrados sin atenuar la violencia de su pasión.
165 »'Vi que las gúminas gruesas quebravan quando las áncoras quis levantar; vi las entenas por medio quebrar, aunque los cárbasos no desplegavan; los másteles fuertes en calma temblavan; los flacos triquetes con la su mezana vi levantarse de non buena gana quando los vientos se no conbidavan.
Cortaron al mismo instante las áncoras y extendieron todas las velas para huirse de aquel puerto, como lo hicieron muy alegremente viéndose posesores de una tan grande embarcación.
¡marcha!, como los acontecimientos se lo gritan a los hombres, y que al llegar a su patria se asen a ella con sus áncoras, como niños con sus manos al cuello de su madre!
Estando todos bien proveídos de todo lo necesario salieron del puerto de Cartagena el día dos de agosto, y el diez del mismo llegaron a la vista de Santa Catalina hacia la punta del occidente, y aunque entonces el viento era contrario, llegaron al puerto y echaron las áncoras, habiendo perdido una barca por tempestad en la roca llamada Quita Signos.
Entonces todo el pueblo, así los religiosos como los seglares, con sus harneros y espuertas en las manos, llenos de olores y de otras cosas semejantes, para suplicar a su diosa, la lanzaban dentro en la nao, y asimismo desmenuzadas estas cosas con leche, las lanzaban sobre las ondas del mar, por ceremonia de sus sacrificios, hasta tanto que la nao, llena de estos dones y otras largas promesas y devociones, sueltas las cuerdas de las áncoras, fue echada en la mar con su sereno y próspero viento, la cual, después que con su ida se nos perdió de vista, los que traían las cosas sagradas, tomando cada uno lo que traía a cargo, alegres y con mucho placer, en procesión, como habían ido, se tornaron a su templo.