Ejemplos ?
17. Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. 18. Cuando llegaron donde él, les dijo: «Vosotros sabéis cómo me comporté siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia, 19.
Pues habían visto anteriormente con él en la ciudad a Trofimo, de Éfeso, a quien creían que Pablo había introducido en el Templo.
16. Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.
Sé que estas cuentas son exageradas, que existe probable­mente error del copista; pero reducid la cantidad a la mitad, a la cuarta, incluso a la octava parte, aún os asombrará. No se queda uno menos sorprendido de las riquezas que Herodoto dice haber visto en el templo de Éfeso.
Después de que el Estado fuese ampliado con la expansión de la Ciudad y adoptados todos los acuerdos domésticos referentes a las necesidades tanto de paz como de guerra, Servio trató de extender su dominio mediante las obras públicas, en lugar de engrandecerla por las armas, y al mismo tiempo hizo una adición al embellecimiento de la Ciudad. El templo de Diana de Éfeso era famoso en ese momento, y se dice que fue construido con la cooperación de los Estados de Asia.
Le rogaron que se quedase allí más tiempo, pero no accedió, 21. sino que se despidió diciéndoles: «Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere.» Y embarcándose marchó de Éfeso.
Después de pasar allí algún tiempo marchó a recorrer una tras otra las regiones de Galacia y Frigia para fortalecer a todos los discípulos. 24. Un judío, llamado Apolo, originario de Alejandría, hombre elocuente, que dominaba las Escrituras, llegó a Éfeso. 25.
1. Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso donde encontró algunos discípulos; 2. les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?» Ellos contestaron: «Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que exista el Espíritu Santo.» 3.
VII A MUNACIO PLANCO Unos ensalzan la ilustre Rodas, Mitilene, Éfeso o las murallas de Corinto, que bañan dos mares, o Tebas, insigne por Baco, y Delfos por Apolo, o el valle de Tempe, en la Tesalia.
17. Llegaron a enterarse de esto todos los habitantes de Éfeso, tanto judíos como griegos. El temor se apoderó de todos ellos y fue glorificado el nombre del Señor Jesús.
pero estáis viendo y oyendo decir que no solamente en Éfeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos.
Y deseo conseguir de alguno de vosotros que indague y dé la razón de esta enorme diferencia que yo mismo repetidas veces entre mí examino, y lo que para algunos sirve de consuelo, acrecienta en mí la dificultad de la cuestión, porque veo que aun entre los griegos sucedió, que distan más Eschines y Demóstenes de este sacerdote Nicetas, y de todo otro que haya hecho resonar los recintos de Éfeso o Mitilenas con los clamores declamatorios, que lo que Aper o Africano, o vosotros mismos, distáis de Cicerón o Asinio.