Ágreda

Ágreda

 
Mun. de la prov. española de Soria; 3 333 h.
Ejemplos ?
En abril de 2013, y promovido por la empresa Magnesitas Sorianas y organizado por la Fundación Remonte Euskal Jai Berri, se desarrollará un torneo de remonte con competiciones en Duruelo, Soria, Ágreda y Ólvega que favorecerá que el remonte acabe siendo también un deporte soriano.
Existen otras rutas de circulación secundaria que, siempre por carreteras de carácter local, llegan a Tiermes desde el Burgo de Osma, Ágreda o Berlanga de Duero.
En 1998, se incorporó al consejo de redacción de El Jueves, junto con Manel Fontdevila, con el objetivo de propiciar la llegada de nuevos autores: Darío Adanti, José Luis Ágreda, Lalo Kubala, Pedro Vera, Bernardo Vergara.
Por mediación del rey de Aragón y de la Santa Sede, volvió a celebrarse un encuentro real en marzo de 1197, esta vez en la muga entre Ágreda y Tarazona.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad de constituye en municipio constitucional en la región de Castilla la Vieja, partido de Ágreda que en el censo de 1842 contaba con 144 hogares y 592 vecinos.
Allí tres hombres del conde de Lerín le preparan una emboscada, Garcés de Ágreda, Pedro de Allo y un hombre encapuchado, este ultimo fue el que lo arrojo desde un precipicio.
De los diecinueve mártires, once eran frailes franciscanos. Declaró venerable la famosa mística y monja concepcionista española María de Jesús de Ágreda.
la Madre Teresa de Calcuta, posiblemente la monja más conocida del siglo XX, sobre todo desde que recibió el Premio Nobel de la Paz (en 1979); las Monjas Carmelitas, las Monjas Concepcionistas y las Monjas Clarisas, las órdenes religiosas más antiguas; las Monjas de Belén, de la Asunción de la Virgen y de San Bruno, de espiritualidad cartuja, una de las más recientes familias monásticas; La personificación de monjas ha sido parte de un número de obras artísticas que incluyen la literatura, la cinematografía y el teatro; convento y monasterio Sor María de Jesús de Ágreda Monacato femenino
Para dar idea de lo avergonzado que me dejó este ridículo lance, no diré más sino que, al volver a Ágreda desde Tarazona, adonde fuimos al otro día, eché por otro camino y rodeé más de un cuarto de hora por no pasar otra vez por la maldita venta.
Salimos al amanecer de un pequeño lugar próximo a Soria, donde me encontraba entonces; atravesamos la sierra del Madero, y, después de una jornada de cuatro o cinco horas, hicimos alto para comer en Ágreda.
La Presente edicion, unica correcta e integra, se ha hecho teniendo a la vista copia fiel y exacta que, con permiso expreso del autor, saco del original el Sr. Ágreda.
Y si me dicen que éstas eran santas, es verdad, pero no obsta a mi argumento; lo primero, porque la proposición de San Pablo es absoluta y comprende a todas las mujeres sin excepción de santas, pues también en su tiempo lo eran Marta y María, Marcela, María madre de Jacob, y Salomé, y otras muchas que había en el fervor de la primitiva Iglesia, y no las exceptúa; y ahora vemos que la Iglesia permite escribir a las mujeres santas y no santas, pues la de Ágreda y María de la Antigua no están canonizadas y corren sus escritos; y ni cuando Santa Teresa y las demás escribieron, lo estaban: luego la prohibición de San Pablo sólo miró a la publicidad de los púlpitos, pues si el Apóstol prohibiera el escribir, no lo permitiera la Iglesia.