zegrí


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zegrí

adj./ s. m. y f. Cegrí, miembro de una dinastía del reino nazarí de Granada.
NOTA: En plural: zegríes
Ejemplos ?
El Obispo se encontraba ausente y fueron atendidas por su secretario que las encomendó a reunirse con el Señor Provisor, Juan Nepomuceno Zegrí que en aquellos momentos fundaba una Congregación.
¡Encontrar un zegrí a mitad del siglo XIX, y encontrarlo vestido a la inglesa, hablando el francés y el español perfectamente, cortés y flexible como un parisiense, tolerante y humano como el mejor católico!
¿Qué poeta imaginaría mayor fortuna? ¡Chateaubriand mismo me hubiera dado su abencerraje de papel, a trueque de mi zegrí de carne y hueso!
Es un cuento de las Mil y una noches; es una construcción de genios y de hadas... Pues a aquel balcón me asomó el zegrí. Ya se apagaba el crepúsculo al otro lado de la catedral, cuya oscura mole gigantesca se destacaba sobre el fondo de oro del Poniente.
Mas del tálamo ultrajado »Con qué borraréis la mancha?» -«Con sangre: respondió el rey, Con sangre el baldón se lava.» Sonaron los añafiles Y al Zegrí volvió la espalda.
¡Ay de mis infelices hermanos! -¡El último zegrí! -exclamé lleno de asombro y maravilla-. ¿Cómo?... ¿usted?... A todo esto iba oscureciendo.
Distraído estaba el rey Y un traidor Zegrí se avanza Que en secretas conferencias En tales términos le habla: -«Guarde Alá vuestro poder »Y así tomaréis venganza »De villanos y cobardes »Que son de mestiza casta; »Los Abencerrajes, digo, »Pues el que a su rey no acata, »Aunque de elevada cuna, »Ya bastardea y se infama: »Con su torpe alevosía »La vida y reino os quitaran »Si Gomeles y Zegríes »No os tuviesen por monarca.
¿Dónde están vuestros infortunados descendientes? ¡Aquí tenéis al ÚLTIMO ZEGRÍ, que viene a evocar vuestras sombras entre las ruinas de la Alhambra!
Vosotros, sí, por haber olvidado vuestro destino, por haber abdicado vuestro derecho, por haber faltado a la ley providencial de la civilización. »¡En cuanto a mí -continuó con amargura-, yo no soy ya africano, no soy ya islamita, yo no soy ya zegrí!...
Allá abajo, entre las arboledas que se inclinaban sobre el río, resonó la trémula y delicada vibración de una guitarra que balbucía algunos acordes del fandango. -¡Oye!... -me dijo el zegrí-. ¡Los ecos del África responden a mis suspiros!...
Había éste llegado conmigo en diligencia a la gran ciudad morisca; pero no procedente, como yo, de la corte de las Españas, ni muchísimo menos, sino de la humilde Venta del Zegrí, donde la diligencia muda tiro y distante de Granada unas seis leguas.
Esta plaza era especialmente significativa por ser el principal puerto y por la reducción a esclavitud de la mayoría de sus 8.000 habitantes (los que no reunieron un rescate de 20 doblas) y de los 3.000 gomeres de su guarnición, de procedencia norteafricana, dirigidos por Hamet el Zegrí.