zarza

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zarza

1. s. f. BOTÁNICA Planta arbustiva espinosa rosácea, con tallos sarmentosos, hojas divididas, flores blancas o rosadas en racimos y fruto compuesto de pequeñas drupas.
2. BOTÁNICA Cualquier arbusto espinoso.
NOTA: Nombre científico: (Rubus.)

zarza

 
f. bot. Arbusto de la familia rosáceas (Rubus fruticosus), de tallos provistos de aguijones, hojas de cinco folíolos, flores blancas y fruto formado por numerosos granos.

zarza

('θaɾθa)
sustantivo femenino
botánica arbusto espinoso verde con flores blancas o rosadas y frutos negros Las zarzas dan alimento y protección a las aves.
Sinónimos

zarza

sustantivo femenino
barza (Aragón), cambrón, zarzamora.

zarza:

zarzamora
Traducciones

zarza

blackberry, bramble, blackberrybush

zarza

dumo, mora, rovo

zarza

SFbramble, blackberry (bush)
Ejemplos ?
Un chorro de venas verdes le brota de la garganta. Su sexo tiembla enredado como un pájaro en las zarzas. Por el suelo, ya sin norma, brincan sus manos cortadas que aún pueden cruzarse en tenue oración decapitada.
El niño lanzó una exclamación de asombro, dio media vuelta y escapó sin saber qué dirección tomaba, llamando a su madre con gritos inarticulados, llorando, tropezando, con su tierna piel cruelmente desgarrada por las zarzas, su corazoncito palpitando de terror, sin aliento, enceguecido por las lágrimas, perdido en el bosque.
Allí finalizó su búsqueda, porque en el centro de la plataforma, en aquel pequeño mundo elevado sobre el nivel de las calles adyacentes, se erguía, rodeada de yerbajos y zarzas, una masa titánica y lúgubre sobre cuya identidad, aun viéndola de cerca, no podía equivocarse.
Cuando al día siguiente volvieron, llegaron al campo, todos los árboles, los bejucos, se habían vuelto a levantar, todas las zarzas, los espinos, estaban enmarañados, cuando llegaron.
Conociendo que las leves expiaciones que los aduladores bracmines de Kattak le impusieron no bastaban a desterrar sus remordimientos, sube a consultar al solitario de Jabwi, solo y de incógnito para que la pompa real no turbe el espíritu y selle los labios del profeta. XI Pulo llega, a través de las zarzas que rodean como un festón los bordes del torrente, hasta la entrada de la gruta.
Es, pues, el caso que los labradores ganaderos de la parte central de la provincia, cuando llega el mes de mayo, no solamente no tienen en el pajar un pelo de yerba de la recogida en el agosto anterior, sino que sus ganados han destrozado ya las mieses durante los meses de derrotas, y han recorrido las sierras bajas, y han comido escajo, picado a fuerza de ímprobos sudores, y han ido entresacando los herbalachos que crecen entre zarzas y matorrales, y hasta han roído el césped de las lindes de los camberones .
Tú eres la que me has amortajado con una tela tan usada que al menor roce se le arrancan los jirones. Los otros difuntos pasan con sus mortajas excelentes a través de las zarzas, y no se les desgarra nada porque su tela es fuerte.
Voltió a ver por todas partes, y por allá, muy allá, descubrió un caminito muy angosto y muy lóbrego casi cerrao por las zarzas y los charrascales.
Y al contemplar aquella lozana vegetación, tan caprichosamente distribuida como no pudiera imaginárselo el más diestro jardinero, exclamó, hasta con fe en las palabras del poeta: esperando, tal vez, que abriéndose las zarzas dejaran libre paso a la misma Galatea.
268) = Un hombre trabajaba un domingo recogiendo zarzas; para castigarle, le transportó Dios hasta la luna, en la que se le ve con su carga de zarzas.
Pero cuando en lugar de los cabellos de la Ninfa vio, atropellando las enmarañadas árgomas, madreselva, espinas, zarzas, juncias y ortigas, las afiladas astas de un novillo de cuatro años, descendiendo de la sublime región a donde se había elevado con sus pensamientos, a la clásica morada de los revolcones y de los ojales en la piel, despojóse hasta de sus libros para mayor desembarazo, y no paró de correr hasta la portalada de los Seturas.
Hoy todos los curas de mi verde Erín, de mi católica y pintoresca Asturias, usan traje talar, sombrero de teja, de alas sueltas y cortas; y, a fuerza de humildad y con prodigios de obediencia, consiguen montar a caballo con sotana o balandrán, sin hacer la triste figura y sortear las espinas de los setos, sin dejar entre las zarzas jirones del paño negro.