zaida

zaida

(Del ár. saida, pescadora.)
s. f. ZOOLOGÍA Grulla damisela, ave zancuda.

zaida

 
f. Ave gruiforme de la familia de las gru llas, con grandes mechones de plumas blancas detrás de cada ojo (Anthropoides virgo).
Traducciones
Ejemplos ?
Berta (m. 1100), tercera esposa de Alfonso VI. Zaida, cuarta esposa de Alfonso VI y madre del infante Sancho Alfónsez. Algunos autores la sitúan en el Panteón de San Isidoro de León, donde ya Sandoval leía la inscripción de su tumba, que el Padre Flórez daba por auténtica, y la fechaba en 1099.
PRODUCTORA: Esther González. CONDUCTORES: Paco Gómez y Zaida Nayeli. En Contexto--- TRANSMISIÓN: martes 21:00 REPETICIÓN: 3:30 SINOPSIS: los temas de actualidad y de interés para la sociedad, son abordados por expertos en la materia.
Otros dramas históricos son El tesorero del rey, sobre la venganza que ejecuta Pedro I en su ministro judío Samuel ha Leví, Un duelo a muerte, adaptación muy personal de un drama de Lessing que está ambientada en la Florencia de Cosme II de Médici, Doña Urraca de Castilla, Zaida, Afectos de odio y amor, Las bodas de doña Sancha, El bastardo, El paje, De un apuro otro mayor.
Biografía novelada de Doña Jimena la mujer de un personaje mítico en nuestra historia medieval El Cid Nos presenta a una mujer culta e inteligente, capaz de gobernar a la muerte de su marido la ciudad de Valencia durante tres años. Zaida, la reina maldita (2007).
El rey Alfonso VII recuperó numerosas fortalezas que después de la batalla de Uclés (1108) había proporcionado a los árabes, entre las que estaban las fortalezas de Uclés, Masatrigo, Cuenca y Huete que había estado defendido hasta entonces por Alfonso VI, quien las había tenido confiadas para defenderlas por el rey Almotanid de Sevilla, padre de la princesa Zaida, posible amante del rey cristiano de cuya unión tuvieron al infante D.
Él que en esta ocasión viera de Zaida el rostro alterado, claramente conociera cuánto la cuesta cuidado el que tanto riesgo espera.
Contento quedó el arráez, tanto con la presa por su interés, como por parecerle había hecho un gran servicio a su Mahoma en sacarme, siendo mora, de entre cristianos, y así lo dio a entender, haciéndome muchas caricias, y a los demás buen tratamiento, y así, fuimos a Argel y nos entregó a una hija suya hermosa y niña, llamada Zaida, que se holgó tanto conmigo, porque era mora, como don Manuel, porque se enamoró de él.
En este tiempo me descubrió Zaida su amoroso cuidado, pidiéndome hablase a don Manuel, y que le dijese que si quería volverse moro, se casaría con él y le haría señor de grandes riquezas que tenía su padre, poniéndome con esto en nuevos cuidados y mayores desesperaciones, que me vi en puntos de quitarme la vida.
A esto añadió que yo la sazonase, diciéndole cuán bien se hallaría, y lo que más me gustase para atraerla a nuestro intento, que en saliendo de allí, estuviese segura que cumpliría con su obligación, ¡Ah, falso, y cómo me engañó en esto como en lo demás! En fin, para no cansaros, Zaida vino en todo muy contenta, y más cuando supo que yo también me iría con ella.
Entre la Monclova y Soto tercio escogido emboscó, que viendo cómo tardó, se acerca, oyó el alboroto, y al muro se abalanzó. Y si no vieran salir por la puerta a su señor y Zaida a le despedir, iban la fuerza a embestir, tal era ya su furor.
adrid, castillo famoso que al rey moro alivia el miedo, arde en fiestas en su coso, por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. Su bravo alcaide Aliatar, de la hermosa Zaida amante, las ordena celebrar, por si la puede ablandar el corazón de diamante.
El ancho circo se llena de multitud clamorosa que atiende a ver en su arena la sangrienta lid dudosa, y todo en torno resuena. La bella Zaida ocupó sus dorados miradores que el arte afiligranó, y con espejos y flores y damascos adornó.