zaguán

(redireccionado de zaguanes)
También se encuentra en: Sinónimos.

zaguán

(Del ár. ostowan.)
s. m. Espacio cubierto situado en el interior de una casa e inmediato a la puerta de la calle no me dejó entrar en la casa, me quedé en el zaguán. portal, vestíbulo

zaguán

 
m. arq. Pieza cubierta a modo de vestíbulo en la entrada de una casa.

zaguán

(θa'γwan)
sustantivo masculino
sala de una casa inmediata a la entrada Colgó el abrigo en el perchero del zaguán.
Sinónimos

zaguán

sustantivo masculino

zaguán:

vestíbuloporche, atrio,
Traducciones

zaguán

vestibul

zaguán

vestibül

zaguán

vestibule

zaguán

vestibule

zaguán

westybul

zaguán

vestibul

zaguán

corridoio, sala

zaguán

corredor

zaguán

走廊

zaguán

走廊

zaguán

hallway

zaguán

廊下

zaguán

복도

zaguán

SM
1. (= entrada) → hallway, entrance hall
2. (CAm) (= garaje) → garage
Ejemplos ?
Se puede asegurar que no hay una piedra en Mérida que no haya formado parte de una habitación romana; nada más común que ver en una pared de una choza del siglo XIX un fragmento de mármol o de piedra, labrado, de un palacio del siglo I. Zaguanes hemos visto empedrados con lápidas y losas sepulcrales, y un labrador, creyendo pisar la tierra, huella todos los días con su rústica suela el «aquí yace» de un procónsul, o la advocación de un dios.
Fué como un ciclón. Desencajados, trémulos, abandonándolo todo, se dispararon los hombres y hasta hembras también, a los zaguanes y a la iglesia.
ALLÍ... POR LAS CALLES... O LAS AZOTEAS... TRAS LOS ZAGUANES... O EN ALGÚN RINCÓN... ENTRE LOS JARDINES... O EN LAS PLAZOLETAS...
Y qué decir de los ansiosos de sexo que se cuelgan mutuamente tras las bardas, en las bancas de los jardines, entre los autos o los zaguanes.
Pero la llegada del ferrocarril y la venida de miles y miles de inmigrantes hicieron que toda la tierra tomase valor, y que hasta los cañadones se volvieran objeto de codicia para los que, aunque viviendo en la ciudad, no ignoran que del campo viene la riqueza, y conocen al dedillo las oficinas enlaberintadas, en zaguanes y corredores, misteriosos escondrijos donde se elaboran las combinaciones enriquecedoras.
El acaloramiento con que se propagaban tan desconcertadas ideas alarmó a aquellos hacendados, que el abatimiento de sus frutos obliga a frecuentar los zaguanes de los comerciantes poderosos; la costumbre de vivir miserables y desatendidos no había enervado la nobleza de sus sentimientos; ellos resolvieron sostener con energía una causa que interesaba igualmente sus derechos que los de la Corona, y, despreciando el arbitrio rastrero de murmuraciones y hablillas, con que únicamente se sostienen las pretensiones indecentes, me confirieron sus poderes, para que presentándome ante V.
¡Cuántos que, por no salir por los zaguanes, llenos de sus paniaguados, huirán por las secretas puertas falsas, como si no fuera mayor inhumanidad engañar que despedir!
Consoléme algo en ver esto, y que según se daban prisa a llegar al infierno, estarían conmigo presto. Comenzóseme a hacer áspera la morada y desapacibles los zaguanes.
Escogía con preferencia aquellos en cuyos zaguanes veía cáscaras de naranja y regueros de ceniza y los vidrios forrados de bayeta roja o verde, protegidos por mallas de alambre.
Por fuera, con sus armoniosas líneas de metopas que realzan la suntuosidad de las cornisas complicadas y soberbias y con sus ventanales anchurosos protegidos de cristales ondulados, hacen soñar a los pobres diablos en verosímiles refinamientos de lujo y poderío; por dentro, la oscuridad polar de sus zaguanes profundos y solitarios espanta el espíritu del amador de los grandes cielos adornados de Walhallas de nubes.
En otros, la yanquimanía es inocente fruto de uno u otro saltito de placer, como quien juzga de las entrañas de una casa, y de las almas que en ella ruegan o fallecen, por la sonrisa y lujo del salón de recibir, o por la champaña y el clavel de la mesa del convite:–padézcase; carézcase; trabájese; ámese, y, en vano; estúdiese, con el valor y libertad de sí; vélese, con los pobres; llórese, con los miserables; ódiese, la brutalidad de la riqueza; vívase, en el palacio y en la ciudadela, en el salón de la escuela y en los zaguanes, en el palco del teatro, de jaspes y oro, y en los bastidores, fríos y desnudos: y así se podrá opinar, con asomos de razón, sobre la república autoritaria y codiciosa, y la sensualidad creciente, de los Estados Unidos.
Ven acá, pon los ojos en todos los mortales, y verás que en todos ellos hay una larga y continuada materia de llorar: a uno llama al cotidiano trabajo su pobreza; otro teme las riquezas que codició, padeciendo con su mismo deseo; a uno aflige la solicitud, a otro el cuidado y a otro la muchedumbre de los que frecuentan sus zaguanes.