yerto

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yerto, a

(Del lat. vulgar *erctus.)
adj. Que está rígido o inmóvil debido al frío, a una emoción fuerte o a la muerte se quedó yerto de frío. inerte

yerto -ta

 
adj. Tieso, rígido o áspero.
Díc. del viviente que se ha quedado rígido por el frío, y también al cadáver u otra cosa en que se produce el mismo efecto.

yerto, -ta

('ʝeɾto, -ta)
abreviación
que está inmóvil un cadáver yerto
Traducciones

yerto

stiff, rigid

yerto

rigide

yerto

ADJstiff, rigid
yerto de fríofrozen stiff
Ejemplos ?
20 Este incendiar la oscuridad de las palabras con el recuerdo de la antorcha sofocada en la negrura de unos ojos yertos que decidieron ausentarse ciegos...
por los mundos doloridos de sus sombras y por su sombra... nuestra sombra común de fugitivos yertos dando tumbos en penumbras sordas...
A ese grito, el cuerpo de Estela, que yacía sin movimiento, se estremeció, como sacudido por una descarga eléctrica; sus labios yertos, movidos por un supremo esfuerzo, pronunciaron, mezclado a un gemido, el nombre de su hermano.
Al impacto insonoro de sus orígenes yertos gemirá la soledad impávida el dolor de su primer encuentro, cuando núbil penetraba al casto lecho que lo fecundaba y rasgaba el viejo himen que lo destrozaba...
Vísteis, de asombro yertos, limpios á su contacto milagroso los de lepra cubiertos, y alcanzar á su acento poderoso los enfermos salud, vida los muertos.
Allí es vida y es fuerza invencible, allí es reina colérica el agua, como igual con los cielos combate y con dioses monstruosos batalla. ¡Cuán distinta la negra corriente a perpetua prisión condenada, la que vive debajo de tierra do ni yertos cadáveres bajan!
IX A VALGIO No siempre despiden las nubes torrentes de lluvia sobre los yertos campos, ni fatigan incansables al mar Caspio las borrascas espantosas, ni los llanos de Armenia, amigo Valgio, están cubiertos de hielo todos los meses, ni las encinas del Gárgano son combatidas sin cesar por los aquilones, ni los olmos pierden el lozano verdor de sus hojas.
-¿Es esa mi raza?…, dijo Hiriendo la calva frente, Y llorando se maldijo, A su Dios mirando fijo En un palo entre su gente. Secos, vacilantes, flojos, Malditos en él también, Los otros yertos despojos Volvieron hacia Salén Los sin luz cóncavos ojos.
el hombre color de cobre, que incendió el vapor; que mató a mi hermano; que me arrebató de entre sus brazos yertos, y de quien me he escapado por un milagro; pero que me sigue y a alcanzarme...
Ya no enreda sus manos en tu cabello ni sus brazos amantes ciñe a tu cuello; ya, en tus horas de angustia, con beso ardiente no se posan sus labios sobre tu frente; ya de aquella mirada dulce y tranquila, no se filtran los rayos en tu pupila: ya son sus bellas manos yertos despojos; ¡mudos están sus labios, ciegos sus ojos!
Y con el llanto a los ojos, En desmayado tropel, Su pueblo, puesto de hinojos, Llora los yertos despojos De los que lidian por él.
Apenas si un recuerdo luminoso De un tiempo no distante, De un tiempo asaz glorioso, Tímido nace entre la sombra errante Para entre ella morir, como esas llamas Que, alumbrando la faz de los sepulcros, Lívidas un instante fosforecen! Como esos lirios pálidos y yertos, Desmayados suspiros de los muertos Que entre las grietas de las tumbas crecen.