Ejemplos ?
Poco esperamos del juicio de los hombres de partido; pero como aún quedan muchos, quizá más de lo que se cree, que no lo son, nosotros, buscando su apoyo, queremos tomar por lo serio la misión de la prensa para con el poder, del que debe ser eterno y severo vigilante; y seguros de que no tendremos la dicha de lograr un Gobierno dotado del raro privilegio de acertar en todo, y confiados en que no llegará nuestra desgracia al extremo de sufrir otro que en todo yerre, no seremos nunca periódico ministerial, no seremos nunca periódico de la oposición.
Díjole el juez: «Perdonadnos, porque, en vela de las leyes, somos por nuestro destino hombres afuera, aquí jueces.» Y con acento más firme, al capuchino volviéndose, en ademán imperioso díjole: «Padre, ¿qué quiere?» El religioso, sereno, en faz y gesto imponente, contestó: «Apoyo del justo, que la justicia no yerre.» Firmó la sentencia el juez, y del estrado al bajar, en voz alta a preguntar volvióle el monje otra vez: —¿Conque muere?
Pues bien, si es así, quiero que me des, en primer lugar, una cerbatana que no yerre nunca el blanco; en segundo lugar, un violín que obligue a bailar a todos los que le oigan tocar, y por último, quiero que cuando dirija una pregunta a alguno se vea obligado a contestarme.
Pero la mayor de todas entre las muchas desdichas que el ser de vista tan corto me ocasiona y origina, es (de mi suerte reniego) que casi no pasa día en que mi flaca persona el duro suelo no mida; y no sé por qué milagro, con tan frecuentes caídas y con porrazos tan fieros ya no me he roto la crisma: no hay piedra en que no tropiece, cual puesta allí con malicia, ni charco en que el pie no meta, aun del agua menos limpia; y por mi pie negligente no hay evitada inmundicia de cuantas en nuestras calles olvidó la policía; si paso de acera a acera, es tal la desgracia mía, que no hay carreta ni coche que no se me venga encima; no hay cola en que no me enreden mi distracción y mi prisa, ni pisotón que me yerre ni encontrón que no reciba.
Cuando terminaron de alegar y llegó el momento de que las tribus fuesen llamadas a votar, Publio Escapcio, un plebeyo de edad, se levantó y dijo: "cónsules, si se me permite hablar en asuntos de alta política, no dejaré que la plebe yerre en este asunto".
El Espíritu Santo, que es espíritu de verdad, pues procede del Padre, Verdad eterna, y del Hijo, Verdad sustancial, recibe de uno y otro, juntamente con la esencia, toda la verdad que luego comunica a la Iglesia, asistiéndola para que no yerre jamás, y fecundando los gérmenes de la revelación hasta que, en el momento oportuno, lleguen a madurez para la salud de los pueblos.
Además, el hombre sincero merece sufrir. Por mucho que yerre, lleva en sí un átomo de esa cosa terrible: la verdad. La especie humana, con un pudor salvaje, se resiste a la verdad que la fecunda, y el hombre sincero padece la traición de los amigos, la persecución de los poderosos, y conoce el abandono y la miseria.
El tinamú chico, gongolona, yerre o gallinita de monte (Crypturellus soui) es una especie de ave de la familia Tinamidae. Se encuentra en América Central y América del Sur.
Al hilo de esta reflexión, investigadores como Prensky aceptan la premisa de que el error abre la puerta del aprendizaje, pero consideran que su efectividad depende de que el usuario reciba un feedback apropiado (realimentación positiva) o algún tipo de ayuda contextual cuando yerre.
Y se trata de una máquina con múltiples brocas que taladra las placas, haciendo varios agujeros a la vez. Las placas, deben estar fijas y en la posición adecuada para que la máquina no yerre el agujero.
Además de estos métodos de tortura probablemente se emplearon otros, como denunciaron las Cortes de Castilla de 1592-1598 que se lamentaban de que los jueces habían introducido «nuevos géneros de tormentos exquisitos y que por ser tan crueles y extraordinarios nunca jamás los imaginó la ley» y pedían al rey que se limitasen a cumplir la ley, «pues mucho más justo es que el juez, rindiendo su entendimiento a la ley yerre por ella, que no que procure acertar por su parecer, porque no puede haber buen gobierno en la república cuando la ley está sujeta a la voluntad del juez, sino cuando el juez ejecuta puntualmente lo que manda la ley».
Para que todos escuchen tu persuasión; porque nosotros y todo el pueblo damos testimonio de que tú eres justo y no haces acepción de personas. Así pues, persuade a la multitud para que no yerre acerca de Cristo.