yermo


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yermo, a

(Del bajo lat. eremus < gr. eremos, desierto.)
1. adj./ s. m. Se aplica al terreno estéril o que no está cultivado estas tierras yermas no tienen valor. inculto, infructuoso
2. Se refiere al lugar que no está habitado. deshabitado, despoblado

yermo, -ma

 
adj. Inhabitado.
adj.-m. Díc. del terreno o campo erial o no cultivado.

yermo, -ma

('ʝeɾmo, -ma)
abreviación
1. terreno que no está cultivado o no se puede cultivar un páramo yermo
2. lugar que está muy empobrecido un pueblo yermo

yermo


sustantivo masculino
1. terreno que no está cultivado o no se puede cultivar Por más que lo intentaran, nunca harían crecer nada en ese yermo.
2. lugar que está muy empobrecido La guerra convirtió a la ciudad en un yermo.
Sinónimos

yermo

sustantivo masculino

yermo

, yerma
adjetivo y sustantivo
1 inhabitado, deshabitado*, despoblado, desierto. habitado, fecundo.
Se aplican a lugares sin población.
2 (terrenos no cultivados) inculto, erial.

yermo:

despobladoerial, barbecho, solitario, inhabitado, inhóspito, páramo, baldío, estepa,
Traducciones

yermo

désert

yermo

A. ADJ (= inhabitado) → uninhabited; (= estéril) → barren
B. SMwasteland
Ejemplos ?
Insensible a los ayes de sirenas que se ahogan en su vaso de tormenta y el agua de una gota del océano les parece naufragios de receta; silencioso y taciturno el lazo, amarrado a los cantos que laceran, domaré las vorágines del yermo y venciendo en mis íntimos combates, forjaré mi fuerza, blanca longitud de mi dureza… 29 Suena el teléfono y no contesto.
—No es rencor lo que siento, es la melancolía del desengaño: Una melancolía como si la nieve del invierno cayese sobre mi alma, y mi alma, semejante a un campo yermo, se amortajase con ella.
Y así por solitaria y rara vía fue, a gusto de ella, el triste conducido; y no por andar yermo o selva umbría cruzaron la mirada o parecido.
10 Hallólo en tierra de desierto, Y en desierto horrible y yermo; Trájolo alrededor, instruyólo, Guardólo como la niña de su ojo.
Aquel yermo ardía; yo iba tambaleándome; la sed me torturaba y el calor se hacía tan intenso que por mis sienes y mi frente escurría un frío sudor.
¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano cercado de colinas y crestas miliares, alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de encinares!
Después, notando que con aquella deliberación se había hecho Máximo muy terrible, áspero y cruel, en el mayor aprieto y angustias que le causaban sus cuidados, no acudió a las curiosidades sacrílegas e ilícitas; antes, por el contrario, envió su embajada a un santo varón que habitaba en el yermo de Egipto, llamado Juan, el cual, por la fama que corría de él, entendía que era siervo muy estimado de Dios, y que tenía espíritu de profecía, de quien tuvo aviso cierto de que vencería a su enemigo; luego, habiendo muerto al tirano Máximo, restituyó al joven Valentiniano, con una reverencia llena de misericordia, en la parte de su Imperio de que le habían despojado.
Cantemos el oro, esclavo, despreciado por Jerónimo, arrojado por Antonio, vilipendiado por Macario, humillado por Hilarión, maldecido por Pablo el Ermitaño, quien tenía por alcazár una cueva bronca y por amigos las estrellas de la noche, los pájaros del alba y las fieras hirsutas y salvajes del yermo.
17 Y él les echó las suertes, y su mano les repartió con cordel: para siempre la tendrán por heredad, de generación en generación morarán allí. Isaías 35 1 ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa.
Lesbia, no te rías. Iba el santo por el yermo, apoyado en su báculo, sin saber dónde encontrar a quien buscaba. A mucho andar, ¿sabéis quién le dio las señas del camino que debía seguir?
Los rotos muros de la ciudad entrada; los oscuros restos del templo profanado; el yermo campo talado; al pie de las colinas los solitarios pueblos; sobre el monte la soberbia trinchera; al fin del horizonte del bosque antiguo la gigante hoguera; el puente roto sobre el ancho río, y en el hogar sombrío la orfandad, la miseria, el duelo, el llanto, y acaso horrible el deshonor, bastante causa han de ser para que a cada instante trémulo surja el renovado espanto.
vos fuestes venturados, Que ia sodes per ignem e per aquam passados: Nos fincamos en yermo commo desamparados, Nos velamos, ca vos dormides segurados.