yeguada


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yeguada

1. s. f. GANADERÍA Conjunto de ganado caballar.
2. Amér. Central, P. Rico Tontería, cosa dicha sin sentido.
3. Méx. GANADERÍA Manada o recua de yeguas.
NOTA: También se escribe: yegüería
Sinónimos

yeguada

sustantivo femenino
Traducciones

yeguada

SF
1. (= rebaño) → herd of horses; (= caballeriza) → stud (Cono Sur) (= yeguas) → group of breeding mares
2. (CAm, Caribe) (= burrada) → stupid thing, foolish act
Ejemplos ?
- Los municipios de Manatí y Morovis, y los barrios Yeguada, Algarrobo, Pugnado Afuera, Pugnado Adentro y Quebrada Arenas de Vega Baja.
Campo casi sin límite, lomas fértiles y de pasto tierno, cañadones siempre verdes en tiempo de sequía, lagunas en que nadaba la yeguada, pastizadas donde desaparecían las vacas; carne gorda siempre para comer, y cueros para comprar yerba y sal, tabaco y caña, ropa y aperos; era la vida con que, durante siglos, hubiesen soñado sus antepasados, desde sus toldos miserables, si hubieran sabido imaginar algún paraíso.
Pues el único argumento serio de don Hortensio era justamente que, nada más que para cuidar la yeguada, necesitaba muchos caballos.
Ahí, cuidaba, con sus hijos, una majada de ovejas bastante ordinarias, un rodeo de vacas criollas y una yeguada grande, como cuatrocientos animales, repartidos en varias manadas.
Porque el señor mentía: en sus cuadras existían numerosos potros de su yeguada, especialmente uno negro, del cual los hijos del conde se prometían maravillas.
Se ahogó toda mi majada mi tropiya la perdí; el ganao ya ni lo vi y hasta voló la ramada, una punta de yeguada en la vida dí con ella, a mi obero, una centella lo mató bajo el umbú, ¡y gracias que con salú me dejó mi mala estrella!
20ª De qué especies de Ganado hay en el Pueblo, y Término, excluyendo las Mulas de Coche, y Cavallos de Regalo; y si algún Vecino tiene Cavaña, o Yeguada que pasta fuera del Término, dónde y de qué número de Cabezas, explicando el nombre del Dueño.
Siendo niña, la había llevado varias veces su niñera a una yeguada militar, lugar en el que tuvo ocasión de satisfacer su curiosidad sexual, aún no coartada.
Era, sin duda, para redondear gloriosamente mi bienestar, trabajando mucho y pagándome poco. En efecto, el mozo que cuidaba las crías, permitiome un día, aunque tarde, acercarme a la yeguada.
Pero tanta yeguada ya necesitaba mucha extensión, y no la podía tener en el puesto, pues se tupía mucho la población, allí; por suerte, el campo era lo que menos faltaba, y pastoreaba su inmensa manada en plena Pampa desierta, llevándola, con toda osadía, hasta donde merodeaban continuamente los indios.
Estimo que me injuria mi destino habiéndome a este oficio vil echado, como es puesto en yeguada aquel rocino que, porque de pie u ojo esté lisiado o porque de otra cosa no ande fino, inútil para noble uso es juzgado; y yo que, si no es muerto, de aquí creo que no saldré jamás, morir deseo.» Puso Guitón así fin a su cuento.
El duque Francisco Diego poseía y explotaba minas de cobre en Valdepuercas, Hinojosa del Duque, Córdoba. En su yeguada de Belalcázar el duque Francisco Diego se dedicó a la crianza de caballos andaluces.