yegua


También se encuentra en: Sinónimos.

yegua

(Del lat. equa.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Équido hembra del género Equus, cuyo macho es el caballo
2. ZOOLOGÍA La que, por contraposición a potra, tiene al menos cinco años.
3. Amér. Central Colilla de cigarro.
4. adj. Amér. Central Que es estúpido, tonto.
5. yegua caponera La utilizada como guía de recua o de mulada.

yegua

 
f. zool. Hembra del caballo.

yegua

('ʝeγwa)
sustantivo femenino
zoología hembra del caballo una yegua de sangre pura
Sinónimos

yegua

sustantivo femenino
potra, potranca.
Desde que nace hasta que muda los dientes de leche, se llama potra; y la que no pasa de tres años, potranca.

yegua:

potrancajaca,
Traducciones

yegua

mare, horse

yegua

merrie

yegua

кобила

yegua

euga

yegua

kobyla, klisna

yegua

hoppe

yegua

ĉevalino

yegua

tamma

yegua

jument

yegua

kobila

yegua

kanca

yegua

cavalla

yegua

kuda betina

yegua

암말

yegua

kumelė

yegua

merrie

yegua

hoppe

yegua

klacz

yegua

égua

yegua

iapă

yegua

kobyla

yegua

kobila

yegua

märr

yegua

kısrak

yegua

кобила

yegua

ngựa cái

yegua

雌馬

yegua

ม้าหรือม้าลายตัวเมีย

yegua

母马, 马雷

yegua

馬雷

yegua

A. SF
1. (= animal) → mare
yegua de críabrood mare
2. (Andes, Cono Sur) → old bag; (= puta) → whore (pey)
3. (Andes, CAm) [de cigarro] → cigar stub
B. ADJ
1. (CAm, Caribe) (= tonto) → stupid; (= ordinario) → rough, coarse
2. (Cono Sur) (= grande) → big, huge
Ejemplos ?
etuvo el paso de su yegua Pepe el Zorzales, y colocándose una mano a modo de pantalla sobre los ojos, arrojó una mirada escrutadora sobre el riente panorama.
Yo entonces era un chaval cuasi, un chaval más loco que una yegua y aficionáo a tó lo que más le gusta al cuerpo, y por tanto creo inútil decírles a ustedes que a los dos años de casao había hecho polvo un corralón y dos solares y un almendral en Almogía, y que mi probe gachí que estaba acostumbrá a que le llevaran cuasi la cola, tuvo que andar durante una temporá pasando más fatigas que un asmático, y fregando y barriendo y lavando y jasta quitándose el pan de la boca pa que no me lo comiera.
La gente pensaba que tenía tratos con el diablo, que era inmune al acero, y que las balas rebotaban en su armadura como el granizo en la piedra, que tenía una yegua que podía transformarse en liebre en la pared de Garrifra–gawns, y más cosas por el estilo, que contaré más adelante.
Por evitar sacrilegios Y otros horribles delitos, Tuve que hacer vil remedo Del más grande de los ritos; Me hizo cantar una misa Al pie de frondosa higuera; Me hizo elevar por hostia Un trozo de calavera; Me hizo alzar como cáliz El zancarrón de una yegua; Me hizo beber por vino La sangre de una culebra.
La princesa sintió que las partes del libidinoso se volvían más duras y calientes, el mujik creyó que sus sentidos lo abandonaban mientras llegaban juntos a un coito frenético y, con rugidos de satisfacción tan roncos como los de un semental con una yegua, inyectó en el cuerpo de la princesa una asombrosa cantidad de semen.
Los indios de esta provincia tienen (en casa) tres o cuatro (yeguas), y algunos hasta diez yeguas de que crian potros; vale una yegua de 4 a 6 pesos, y un potro lo mismo.
Cambiaba para ello de vestidos y montaba sobre un corcel, sobre un rocín, sobre una yegua, sobre un caballo ligero y le daba cien carreras, y lo hacía voltejear en el aire, saltar las empalizadas y correr en un círculo a la derecha o a la izquierda.
Convencida de que no existía cura ni trajinero que se atreviese a salir solo de Cebre a tales horas, había licenciado hasta la mañana siguiente a su gavilla y se retiraba; al ver un barbilindo de curita que se aventuraba en el camino, había querido jugarle una pasada; pero el ruido del gatillo la hacía temblar y le aconsejaba como único recurso la fuga. Dio un salto de costado hacia el pinar, y el joven abad, picando a su viva yegua, se le fue encima, la alcanzó y la atropelló.
Luego entré con él en la cuadra, donde me tuvo media hora elogiándome sus caballos, refiriéndome su genealogía y los premios que habían ganado en las carreras de la región. Por fin pasó a hablarme de su futura esposa a propósito de una yegua gris que le iba a regalar.
Llegó a este instante el señor del ganado sobre una yegua rucia a la jineta, con lanza y adarga: que más parecía atajador de la costa que señor de ganado.
Había en gran suma vacas y yeguas, ovejas y carneros. Un carnero costaba cuatro reales y una yegua veinte reales. Otro tanto costaba una vaca no vieja, sino recién parida (1).
4) El misionero comienza su viaje acompañado por un soldado español, cuatro indios, una yegua madrina, cuatro caballos, siete mulos y, sobre todo, la codiciada mula en que cabalga el misionero.