Ejemplos ?
Artículo 268.- Cuando un cónyuge haya pedido el divorcio o la nulidad del matrimonio por causa que no haya justificado o se hubiere desistido de la demanda o de la acción sin la conformidad del demandado, éste tiene a su vez el derecho de pedir el divorcio, pero no podrá hacerlo sino pasados tres meses de la notificación de la última sentencia o del auto que recayó al desistimiento. Durante estos tres meses los cónyuges no están obligados a vivir juntos.
81.- Matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen con el fin de vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente.
El caso geográfico de vivir juntos en América no obliga, sino en la mente de algún candidato o algún bachiller, a unión política.
iendo ya viejos Severo y Benigno, amigos desde la infancia, compañeros de estudios después, solteros ambos, habían decidido vivir juntos uniendo sus modestas rentas para pasar el resto de sus días algo mejor.
La costumbre que los hombres tienen de vivir juntos en las repúblicas siempre volverá este vicio más frecuente, pero no es desde luego peligroso.
La unión de hecho estable y monogámica de más de dos años entre un hombre y una mujer libres de vínculo matrimonial, con el fin de vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente, da origen a una sociedad de bienes.
Los dos mensú quedaron solos charlando, de resultas de lo cual convinieron en vivir juntos, a cuyo efecto el seductor se instaló con la pareja.
Ya lo anunció el santo José Martí: “El caso geográfico de vivir juntos en América no obliga sino en la mente de algún candidato o algún bachiller a unión política” .
Demasiado sabes que, tarde o temprano, nuestra separación es inevitable. No podemos vivir juntos toda la vida. Ella estaba ya a punto, y se volvió hacia él, con el envoltorio bajo el brazo, dispuesta a despedirse.
¡Cómo la quería y qué felicidad pensaba que sería estar casados y vivir juntos en un bosque sin crecer nunca más, sin saber nunca más, niños siempre, andando de la mano a través de los campos y las flores, y por la noche recostar nuestras cabezas juntas en un dulce sueño de pureza y de paz y siendo enterrados por los pájaros cuando nos muriésemos!
Adoraba a la madre; tenía verdadera debilidad por el hijo; una verdadera ceguera. Sería para él un segundo padre, y todo consistiría en vivir juntos en un paraíso de rosas, ¿no es así?
Muerto el padre, los entapujados amores de la madre con el protector no tuvieron ya el freno del miedo ni tardaron en ser el pasto de las hablillas públicas. Los amantes acabaron por vivir juntos desvergonzadamente.