veleidad


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veleidad

(Del lat. escolástico veleitas, -atis .)
1. s. f. Deseo caprichoso, no fundado en ninguna causa razonable las veleidades del destino. antojo
2. Inconstancia y ligereza en la realización de una cosa está desmoralizado y hace las cosas con veleidad y desgana. volubilidad

veleidad

 
f. Voluntad antojadiza o deseo vano.
Inconstancia, ligereza.

veleidad

(be'lejðað)
sustantivo femenino
1. cualidad de la persona que no tiene constancia en sus actos o ideas Le reprochaban la veleidad de sus opiniones políticas.
2. cambio en el estado de ánimo sin causa justificada No soporto sus veleidades ni sus aires de princesa.
Traducciones

veleidad

whim

veleidad

velleità

veleidad

SF
1. (= volubilidad, inconstancia) → fickleness, capriciousness
2. (= capricho) → whim; [de humor] → unpredictable mood
Ejemplos ?
En cualquier caso, la derrota significó el final definitivo de cualquier veleidad ofensiva de la Regia Marina durante todo el resto de la guerra.
Cuando en junio de 1941 Alemania lanzó la Operación Barbarroja para invadir la URSS, Mussolini ofreció apoyo bélico al Tercer Reich para la campaña en suelo soviético, enviando al frente oriental casi toda la artillería moderna italiana, junto con casi 16,000 vehículos y 220,000 hombres; Cavallero aceptó esta veleidad de Mussolini y no cuestionó la ejecuciónde este plan pese ser consciente que Italia no estaba en condiciones de enviar y mantener una fuerza tan grande en la URSS, más aún en plena campaña en el Norte de África.
El principado de Lieja separaba geográficamente sus posesiones en el valle del río Mosa. El 25 de agosto de 1466, Carlos tomó por la fuerza Dinant, la cual fue saqueada y destruida, y puso fin a la veleidad liejesa.
308 La cercanía de tropas alemanas que podían aplastar cualquier veleidad de abandonar la alianza por parte de los búlgaros dificultaba este objetivo.
Las distribucionales mejor definen el carácter esencial de las unidades en cuestión; un ejemplo de ella lo toma del modelo de análisis de Tomachevski: comprar un revólver prefigura otra unidad narrativa (su uso) y también el deseo vano o la veleidad (si no se usará).
328 Con la burguesía rusa opuesta a cualquier veleidad revolucionaria, una posible revolución no podría adecuarse a las premisas de Plejánov de un paso al socialismo en dos etapas con una primera fase burguesa y una toma del poder por los socialistas le parecía la peor posibilidad para la clase obrera.
En lugar de avergonzarse, ríen a carcajadas, corren por la habitación y se dan palmadas sobre el cuerpo hasta que su madre o la persona a cuya guarda están encomendados les afea su proceder, tachándolos de desvergonzados. Los niños muestran con frecuencia veleidad exhibicionista.
Conozco su gusto por ese tipo de mujeres y estoy segura de que si todavía tuviese alguna veleidad, estos dos cuentos lo divertirían.
Las prácticas religiosas del Colegio no nos merecían siquiera el homenaje de la controversia; las aceptábamos con suprema indiferencia. En una confesión general, sin embargo, tuve la veleidad de resistirme.
Pero, no era así, y malgrado su ingenio y saber, el pobre arquitecto fue tan mal recibido como un gorrión que hubiese tenido la veleidad de alternar con pavos reales.
La cosa dio resultado al principio, y siguió una era de paz durante la cual nos fue posible volver a invitar a nuestros amigos y gozar de la vida. Pero al poco tiempo el recalcitrante dispositivo de alarma nos salió con una veleidad inédita.
En estos vanos pronósticos y oráculos esta enfrascado este impío monarca cuando, asegurado en la certeza de la victoria, mandó poner fuego a los bajeles en que conducía el bastimento necesario para sus soldados; después, empeñándose con mucho ardimiento en empresas temerarias e imposibles, y muriendo a manos de sus enemigos en pago de su veleidad, dejó su ejército en tierra enemiga tan escaso de vituallas y víveres, que no pudieron salvarse ni escapar de riesgo tan inminente si, contra el buen agüero del dios Término, de quien tratamos en el libro pasado, no demudaran los términos y mojones del Imperio romano; porque el dios Término, que no quiso ceder a Júpiter, cedió a la necesidad.