vejez


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vejez

1. s. f. Cualidad o estado de viejo.
2. Último período de la vida del hombre, caracterizado por cambios morfológicos, como arrugas en la piel y pelo cano, y funcionales, como disminución de la agilidad y disminución de la agudeza sensorial y de la memoria. senectud juventud
3. Actitud impertinente y maniática de una persona vieja, así como sus achaques y enfermedades. chochez
4. Dicho o narración muy viejo o conocido. antigualla
5. a la vejez, viruelas coloquial 1. Expresión que indica que una persona de edad avanzada hace cosas que no corresponden a su edad. 2. Indica que algo llega tarde o fuera de momento.
NOTA: En plural: vejeces

vejez

 
f. Calidad de viejo.
Senectud.
fig.Narración de una cosa muy sabida.
Impertinencia propia de viejos.
biol. Último período de la vida de los organismos, caracterizado por la progresiva declinación de las actividades fisiológicas y pérdida de la capacidad de adaptación por parte del individuo a los factores que influyen sobre él.

vejez

(be'xeθ)
sustantivo femenino
1. última etapa de la vida de las personas, que sigue a la adultez La vejez lo alcanzó con una posición económica holgada.
se utiliza para expresar que una persona de edad avanzada hace cosas que corresponden a una edad más joven
2. cualidad de lo que tiene mucha edad La vejez del vino determina su calidad.
Sinónimos

vejez

sustantivo femenino
senectud, ancianidad, vetustez. juventud, orto.
Senectud y ancianidad se emplean solo tratándose de personas; vejez y vetustez, de personas y cosas. Ancianidad añade un matiz respetuoso.
Traducciones

vejez

old age

vejez

vechiaia, vecchiaia, vecchiezza

vejez

SF
1. (= senectud) → old age
¡a la vejez, viruelas!fancy that happening at his age!
2. (anticuado) (= cuento) → old story; (= noticia) → piece of stale news
3. vejeces (= achaques) → ills of old age; (= manías, chocheces) → grouchiness sing, grumpiness sing

vejez

f. old age.

vejez

f old age
Ejemplos ?
108 Si, Cominio, del pueblo por el arbitrio, tu cana vejez, emporcada por tus impuras costumbres, pereciera, no yo ciertamente dudo que primero, enemiga de los buenos, tu lengua segada a un ávido buitre sea dada, tus excavados ojos devore con su negra garganta un cuervo, los intestinos los perros, los demás miembros los lobos.
Pero sucedió que un día, cuando el HOMBRE QUETZALCOATL, el filósofo y guía, YACATECUHTLI, TLATOANI, comenzaba a llegar a la vejez, la envidiosa fuerza de TEZCATLIPOCA se hizo presente para causarle daño y llevarlo a su fin.
Primero llegó a un lugar llamado CUAUITITLAN, donde estaba un árbol gigantesco y grueso, QUETZALCOATL se arrimó a él para recibir su sombra y pidió un espejo. Allí TEZCATLIPOCA se reflejaba y le hizo recordar su vejez a QUETZALCOATL cuando éste se vio allí: -¡Sí!
Lo que vivimos es un punto, y menos aún que un punto, y aún, esta cosa tan pequeña, la naturaleza la ha engañado con la apariencia de un largo espacio; de un trozo ha hecho la infancia, de otro, la niñez, de otro la adolescencia, de otro una cierta caída de la adolescencia a la vejez, de otro la vejez misma.
Entre esos instrumentos están: el bono diferido,el bono para la construcción de una segunda planta, y el programa de vivienda para pensionados con la participación del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte.
No le aprovecha religión al cura, ni la inocencia al niño le aprovecha; ni a dueña ni a doncella le asegura su gesto hermoso o su dorada mecha; la vejez se maltrata y se captura, y no sé al fin si el moro más cosecha por tal fama de bravo o de salvaje, pues no distingue edad, sexo o linaje.
Allá en las torres del templo se observaba al sacristán que tocaba con ligereza las vetustas campanas, agonizantes de vejez y que a pesar de su antigüedad sonaban alegres y potentes como en los primeros días en que habían sido colocadas en las alturas, quién sabe si para estar más cerca de Dios o' más lejos de los hombres.
Sus victorias y sus derrotas, sus aciertos y sus errores de “político”, todo, hasta su caída vertical y la opacidad de sus años de vejez y exilio, se explican por la consecuencia indeficiente que le mantuvo: loca testarudez, que diría Guillermo Ferrero, refiriéndose a Catón.
Pues cuentan que otrora, cuando a su nacido, al que con su armada abandonaba las murallas de la divina, a los vientos confiara Egeo, tales mandados, abrazado al joven, le dió: “Mi nacido, para mí que mi larga vida más agradable, único, 215 devuelto en el extremo cabo, poco ha, a mí, de mi vejez...
Muchos oyen con sentimiento la vejez y las canas a que llegaron con deseos; otros se ofendieron de que les notaron su pobreza, escondiéndola de los otros cuando entre sí se lamentan de ella.
Innumerables ejemplos socorren de todas partes de hermanos a quien dividió la muerte; antes apenas se han visto algunos pares que hayan llegado juntos a la vejez.
arta XXVIElogio de la vejez Hace poco (se refiere Séneca a la Carta XII) que te decía que tengo la vejez L vista; incluso temo que ya no la haya dejado detrás.