vehemencia


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vehemencia

s. f. Cualidad de vehemente.

vehemencia

 
f. Calidad de vehemente.

vehemencia

(bee'menθja)
sustantivo femenino
cualidad de aquello que se manifiesta con fuerza y pasión Dio una orden llena de vehemencia.
Sinónimos

vehemencia

sustantivo femenino
1 impetuosidad, ímpetu, violencia, apasionamiento, fogosidad, pasión, ardor, fuego. tranquilidad, flema.
Vehemencia alude a la precipitación o falta de reflexión con que actúa una persona, generalmente llevada de su carácter pasional: habla con mucha vehemencia.
Traducciones

vehemencia

heat

vehemencia

empito, veemenza

vehemencia

véhémence

vehemencia

veemência

vehemencia

激烈

vehemencia

激烈

vehemencia

SFvehemence
Ejemplos ?
-¿Y en qué se funda vuestra señoría para desmentir con esa frescura a todo un Capitán del ejército, a un hombre honrado, a una persona mayor? -gritó con fingida vehemencia don Jorge, procurando meter la cosa a barato y armar camorra para salir de aquel mal negocio.
De mí puedo deciros que de buena gana me habría convertido en discípulo de todo el que hubiese podido enseñarme esta causa, pero como por más que he hecho no he conseguido conocerla por mí mismo ni por los otros, ¿quieres, Cebes, que te diga la segunda tentativa que hice para encontrarla? No deseo con más vehemencia cosa alguna.
Cuéntase que, oyendo la oración César dijo a sus amigos: Este mozo no sé lo que quiere, pero lo que quiere lo quiere con vehemencia.
Yo respiraba con dificultad y, sin embargo, los policías no oyeron nada. Hablé más deprisa, con más vehemencia, pero el ruido aumentaba sin cesar.
Y no la pasó con más descanso don Rafael, su hermano; porque, así como oyó decir quién era Leocadia, así se le abrasó el corazón en su amores, como si de mucho antes para el mismo efeto la hubiera comunicado; que esta fuerza tiene la hermosura, que en un punto, en un momento, lleva tras sí el deseo de quien la mira y la conoce; y, cuando descubre o promete alguna vía de alcanzarse y gozarse, enciende con poderosa vehemencia el alma de quien la contempla: bien así del modo y facilidad con que se enciende la seca y dispuesta pólvora con cualquiera centella que la toca.
-"Súpelo -replicó Ricardo-, y, al mismo instante que lo supe, me ocupó el alma una furia, una rabia y un infierno de celos, con tanta vehemencia y rigor, que me sacó de mis sentidos, como lo verás por lo que luego hice, que fue irme al jardín donde me dijeron que estaban, y hallé a la más de la gente solazándose, y debajo de un nogal sentados a Cornelio y a Leonisa, aunque desviados un poco.
-Sí; pero algunas veces me he expresado con demasiada vehemencia contra ciertas gentes, y estos dichos se exageran, y, en fin, para no morir asado, huir del fuego es lo mejor.
Necesito de recoger todas mis fuerzas para sentir con toda la vehemencia de que soy susceptible, el supremo bien que encierra en sí este Código inmortal de nuestros derechos y de nuestras leyes.
Y como Casio y otros, recelosos desta plática, empuñasen las espadas, conjeturando Bruto de las acciones de Popilio que le pedía por sí alguna cosa con vehemencia, y que no los delataba, desengañado, los aseguró a todos de la sospecha que los aceleraba.
Por eso, señor Presidente, disculpe la vehemencia, yo no voy a adjetivar, yo no voy a decir cosas sobre ninguno de los que han hablado defendiendo su posición, porque nuestra cuestión es con el Reino Unido.
Seguí sus indicaciones con la mirada, mientras movía un brazo como queriendo dar a entender con la mayor pasión y vehemencia: «Por el amor de Dios, despejen el camino.» – Una noche de luna llena –me dijo el hombre– estaba sentado aquí, cuando oí una voz que gritaba «¡Eh!
Quisiera tener a quien dejar sus bienes después de sus días, y con este deseo tomaba el pulso a su fortaleza, y parecíale que aún podía llevar la carga del matrimonio; y, en viniéndole este pensamiento, le sobresaltaba un tan gran miedo, que así se le desbarataba y deshacía como hace a la niebla el viento; porque de su natural condición era el más celoso hombre del mundo, aun sin estar casado, pues con sólo la imaginación de serlo le comenzaban a ofender los celos, a fatigar las sospechas y a sobresaltar las imaginaciones; y esto con tanta eficacia y vehemencia, que de todo en todo propuso de no casarse.