varita

varita

s. f. LITERATURA Varita mágica, varilla con que los magos y hadas de los cuentos infantiles tocan los objetos, los animales o los personajes para producir en ellos efectos prodigiosos.

varita

(ba'ɾita)
sustantivo femenino
palito con propiedades mágicas de hadas, magos, etc. varita mágica
Traducciones

varita

wand

varita

bacchetta

varita

baguette

varita

عصا

varita

지팡이

varita

Wand

varita

SFwand
varita de las virtudes, varita mágicamagic wand
Ejemplos ?
Y mientras inquirían cuál fuera la causa de aquel levantamiento y de aquel tumulto, acercóseles un heraldo con una varita en la mano —Penetraollas, hijo del magnánimo Roequeso— y les anunció la funesta declaración de guerra, hablándoles de esta suerte: —¡Oh ranas!
En la mano derecha llevaba una varita de plata, y la reina, que no era lerda, conoció por la varita que era un hada o maga benéfica aquella señora.
Su madrina la vació, y cuando sólo quedó la corteza, tocola con su varita, e inmediatamente convirtiose la calabaza en una magnífica carroza dorada.
Los deseos de tus vasallos, de tu esposo y tuyos me están molestando continuamente: voy a ver si, cumpliéndolos, me dejáis en paz. Y como la reina escuchase con la boca abierta, el hada extendió la varita y añadió: -Tendrás un hijo.
Y allí, al lado de Chile, entraríamos ahora al Palacio de los Niños, donde juegan los chiquitines al caballito y al columpio, y ven hacer barcos de cristal de Venecia, y las muñecas que hace el japonés, envolviendo con el palitroque alrededor de una varita las pastas blandas de colores diferentes: y hace un daimio con su sable, y un Mikado de ahora, con su levita a la francesa: ¡oh, el teatro!
Y todos miraron curiosamente a Durof, que, en aquel mismo instante, con ligera varita en la mano, dirigía el trabajo artístico de su alumno, haciéndole berrear un aria, el «Vissi d'arte, de Tosca», cómicamente remedado.
(Sí, un cuento de hadas, señoras mías, pero que ya veréis sus aplicaciones en una querida realidad), no bien había tocado el cáliz de la flor, cuando de él surgió de súbito una hada, en su carro áureo y diminuto, vestida de hilos brillantísimos e impalpables, son su aderezo de rocío, su diadema de perlas y su varita de plata.
Después de haber trazado innumerables círculos y pronunciado una sarta de palabras cabalísticas, golpeó Gerbert las aguas del Jordán con una varita que parecía que estaba en llamas.
Éste aconsejó a la maga que reuniese a todas las aves, que, como vuelan tan alto y tienen tan buena vista, lo saben todo, y alguna la diría dónde se hallaba el castillo de Irás y no volverás, donde el diablo guardaba la corona. La maga, con una varita, hizo un círculo en el aire.
Pues uno puede recobrarse del orgullo, la cólera, la gula y la pereza; pero es una especie de milagro que se convierta un corazón maligno y envidioso. En este punto dio el hada un golpe en el suelo con una varita y transportó a cuantos estaban en la sala al reino del príncipe.
Al menos, usted y yo sólo estimamos hondamente a los que creen esto y van por el mundo con un alma de cristal, pronta a quebrarse bajo el golpe de un grano de arena. Para ellos, como para Novalis, es la naturaleza una varita mágica...
Aprovecho las circunstancias de que el “varita” hace señal de que los vehículos se detengan; pero mis ideas siguen: ellas han comprendido que ya han estado demasiado tiempo adentro y que si no quiero que me encierren, deben trabajar para afuera.