valgo

valgo

adj. MEDICINA Se refiere al elemento anatómico desviado hacia fuera debido a una malformación congénita.
NOTA: También se escribe: valgus

valgo, -ga

 
adj.-s. med. Que está desviado hacia fuera. Díc. esp. de las piernas.
Traducciones

valgo -ga

adj valgus
Ejemplos ?
Por consiguiente, al querer unirte a mí y cambiar tu belleza por la mía, me parece que comprendes muy bien tus intereses, porque en vez de la apariencia de lo bello quieres adquirir la realidad y darme cobre para recibir oro. Pero míralo más de cerca, buen joven, no vaya a ser que te engañes acerca de lo que valgo.
Ese mentecato de Antonio llegó nada más a opacarme. Ni que valiera tanto. Puro blof. Yo valgo más que él. Yo sé más que él. Yo conozco más que él.
o soy viejo y ya no valgo lo que han dicho que valía; ya en mi voz no hay melodía, no hay aliento en mi pulmón; mas voy a deciros algo que en el tiempo viejo he dicho, ya que aún hoy dura el capricho de aplaudir mi exhibición.
Por eso digo, el socialismo del siglo XXI está enmarcado en esta Constitución y esto me sirve, me valgo del momento para seguir haciendo un llamado a aquellos sectores...
El caído se llegó a él y le dijo: -Señor caballero, quienquiera que seáis, yo confieso que os debo la vida que tengo, la cual, con lo que valgo y puedo, gastaré a vuestro servicio.
la especie de mortificación que la ha causado no poderme escribir de su puño, me valgo ahora de otra mano y le ruego que no deje de dirigirme sus cartas con frecuencia, porque esto lo mirará como un servicio distinguido su muy decidido amigo y servidor.
Desengáñese usted, yo no puedo menos de recordar con entusiasmo aquellas costumbres rancias, tan ridiculizadas por los modernos reformistas: ellas me nutrieron, entre ellas crecí y a ellas debo lo poco que valgo y el fundamento de esta familia que hoy me rodea, y, aunque montada a la moderna, respeta mis manías, como ustedes dicen, y me permite vivir cincuenta años más atrás que ella.
«Pero yo soy un texto vivo; yo valgo más que un folleto, que una lucubración pasajera; ese volumen dentro de un año será una hoja seca, olvidada; dentro de dos, un montón sucio de papel, y, moralmente, polvo; en el recuerdo de los lectores que tenga, nada...
Deme usted jueces de la cáscara amarga, como los que voy a dar a conocer a mis lectores en esta tradicioncita, de cuya autenticidad histórica respondo con cuanto soy y valgo, como dicen los cartularios.
Me atrevería a apostar que este Marcelo Eprio, de quien hablé poco ha, y que Crispo Vibio -porque con más gusto me valgo de ejemplos nuevos y recientes que de los remotos y olvidados- no son menos conocidos en los extremos términos de la tierra que en Verceli o en Capua, de donde se dicen naturales.
Si no me valgo de este ardid, la tea de esta loca Altea, hubiera convertido en nuevo Meleagro al pobre asno, que habría sucumbido a su deshonra.
Me valgo aquí de los archivos del Instituto, sus obras publicadas, algunas de las cuales, en sus primeras ediciones poseo en mi biblioteca, las reediciones que ordenó su hijo, nuestro colega y amigo Hernán Ferreiro, con el título “La disgregación del Reyno de Indias” que editó Barreiro y, también a su cuidado, los “Estudios Históricos e Internacionales” que incluyó en sus series el Instituto Artigas del Servicio Exterior dirigido entonces por el señor Héctor Gros Espiell, numerario de esta Academia.