vagina


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vagina

(Del lat. vagina.)
s. f. ANATOMÍA Órgano genital interno de las mujeres y de las hembras de los mamíferos, que se extiende desde la vulva hasta la matriz.

vagina

 
f. anat. y zool. En las hembras de los mamíferos, conducto que se extiende desde la vulva hasta el útero.

vagina

(ba'xina)
sustantivo femenino
conducto musculoso del aparato reproductor de las hembras de los mamíferos La vagina es un órgano de gran elasticidad.
Sinónimos

vagina

sustantivo femenino
vulva, coño (malsonante), concha (América).
Traducciones

vagina

вагина, влагалище

vagina

vagina

vagina

vagin

vagina

vagina

vagina

vagina

vagina

vagina

vagina

vagina

nožnica, vagina

vagina

阴道

vagina

vagina

vagina

المهبل

vagina

陰道

vagina

vagina

vagina

הנרתיק

vagina

vagina

vagina

vagina

SFvagina

va·gi·na

f. vagina.
1. female canal extending from the uterus to the vulva;
2. structure resembling a sheath.

vagina

f vagina
Ejemplos ?
Le da una lavativa de aceite hirviente. 92. Le introduce un hierro ardiente en el ano y lo mismo en la vagina, después de haberla azotado bien. 93.
Aquella noche se obliga a cometer profanaciones a Adelaida y Sofía, las dos devotas, y el duque desvirga a Agustina, de quien está enamorado hace tiempo; eyacula tres veces seguidas en su vagina.
Entonces le zurra el trasero y el coño a la inversa y, como para esta operación se sirve de unas disciplinas, le es fácil dirigir sus golpes al interior de la vagina, y es lo que hace.
Nada de lo que se refería al libertinaje era desconocido para aquella vieja bruja; cogió a la niña y la colocó tan hábilmente sobre sus rodillas que, se colocase como se colocase el duque, la punta de su pito rozaba la vagina.
Hecho esto, le practican un agujero en la garganta por el cual le sacan la lengua, le queman a fuego lento la teta que le queda, luego le meten en el coño una mano armada con un escalpelo con el cual rompen el tabique que separa el ano de la vagina; retiran el escalpelo, vuelven a meter la mano, buscan en sus entrañas y la obligan a cagar por el coño, luego por la misma abertura van a romperle la bolsa del estómago.
El buen hombre coge algunos pedazos con su mano, los hunde en el coño abierto de su dulcinea, los revuelve una y otra vez y se los come sólo cuando se encuentran completamente impregnados de las sales que la vagina le proporciona.
Luego, arrodillándose ante ella, olió y respiró en el interior de la vagina y en el ojete del culo, pero volvía siempre a los sobacos, sea porque esta parte le gustaba más, sea porque encontraba más husmo; siempre era allí donde su boca y nariz se pegaban con más avidez.
Antínoo, colocado allí a propósito, hace penetrar delicadamente el esperma en la vagina a medida que fluye, y el duque, vencido por las más deliciosas sensaciones, ve, expirando de voluptuosidad, cómo se deshincha poco a poco entre los.
Y besando todo lo que se ofrece a él, muslos, vagina, nalgas, ano, todo es lamido, todo es chupado, la vieja traga, y el pobre vejestorio que se retira tan mustio como antes, y que verosímilmente ha descargado sin erección, sale avergonzado de su extravío, y gana lo más rápidamente posible la puerta para no tener que ver, sereno, el cuerpo, repugnante que acaba de seducirlo.
Aquella misma noche es entregado el culo de Céfiro y Adelaida es condenada a una ruda fustigación, después de la cual se la quemará con un hierro candente junto a la vagina, en los sobacos y un poco sobre cada teta.
Se acomoda, empuja, un trozo de cagada se posa en el santuario donde el amor mismo no hubiera rehusado tener un templo. Se vuelve y con sus dedos hunde tanto como puede en la vagina entreabierta el sucio excremento que acaba de depositar.
Dijo a Durcet que observase y, después de tumbarla en un sofá, la acarició a la vez en los bordes de la vagina, en el clítoris y en el agujero del culo, primero con los dedos, luego con la lengua; la naturaleza triunfó: al cabo de un cuarto de hora aquella hermosa muchacha se turbó, se sonrojó, suspiró, Durcet hizo observar todos estos movimientos a Curval y al obispo, quien no podía creer que ella descargase todavía, y en cuanto al duque pudo convencerse de ello más que los otros, puesto que aquel joven coñito se empapó enteramente y la pequeña pilluela le mojó de flujo todos los labios.