Ejemplos ?
La Gacela de Thomson vive en los pastizales de las sábanas en Tanzania y Kenia, y en zonas de matorral es más secas de Sudán. Eso gregaria y vagabunda en rebaños de hasta 200 animales.
Revela la vida aventurera y vagabunda y el espíritu independiente y alucinado de su autor, así como la impronta dejada por algunas de sus lecturas, principalmente simbolistas franceses: Baudelaire, Verlaine y Rimbaud, sobre ciertas concesiones a la elocuencia de Giosuè Carducci y Gabriele D'Annunzio.
Léopold Marchand colabora con Colette en las adaptaciones teatrales de Chéri (1921) y La vagabunda (1923); su mujer, una judía polaca, también amiga de Colette, perdió a toda su familia en la II Guerra Mundial, se hundió en la desesperación y se suicidó.
Sé tan feliz cual deseas, y adondequiera que vayas acuérdate de mí, Galatea. Ojalá no impidan tu viaje el siniestro pico verde ni la vagabunda corneja.
¡Ella, una muchacha bien educada, sentimental, hija de un profesor, considerada autora posible de un robo y registrada como una vagabunda!
Cruzaba contigo el valle a la hora en que las últimas luces de la tarde el cielo con rojas tintas alumbran, cuando, al llegar a la fuente que bajo el nogal murmura, encontramos a una hermosa gitanilla vagabunda.
Hallé allí al capitán Alderete, con el galeón, que me estaba esperando; e porque me rogó el Presidente que me detoviese allí lo menos que pudiese, porque la gente que andaba vagabunda por la tierra, debajo de la color que venía a ir comigo, no hiciesen daño por aquellas provincias e porque la plata que, se había de llevar V.
El mismo afán de libertad vagabunda y de horizontes anchos que realmente había arrebatado al padre del hogar, sacaba a la hija de su morada grave y llena de nostalgias, empujándola al correteo, a la actividad, a la travesura.
Por todas partes, como fundida en un inmenso crisol, una lámina de esmeralda se extendía hasta el más remoto confín. Mientras la vagabunda del arroyo, perdida en ia inmensidad, adormecíase sobre las ondas, una sombra interceptó el sol.
De pie, sobre la popa de la nave gentil que lenta avanza y que a la luz crepuscular parece una ave que se pierde en lontananza en busca de su nido, va el bardo peregrino inquieto como ella, de las ondas antiguo conocido, a quien habla la brisa vagabunda y sonríe en los cielos una estrella.
Esa condensación es, por otra parte, indispensable para organizar la enseñanza, que debe principiar por ser obligatoria, si se quiere llegar a un resultado, y que no podrá jamás tener ese carácter donde la mitad de la población está desparramada por los campos o lleva una vida vagabunda.
Me acerco, vuelvo a abrir la puerta, examino en todo el largo de las bisagras y doyme con el cuerpo de la pobre vagabunda, trizado y convertido en dispersos filamentos.