umbroso

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umbroso, a

adj. Que está en sombra o la produce en el suelo del bosque umbroso hay musgos y helechos. umbrátil

umbroso, -sa

 
adj. Que tiene o causa sombra.
Sinónimos

umbroso

, umbrosa
Traducciones
Ejemplos ?
A todos huele y dos al fin elige, pues los juzga por cena apetitosa. ¡Oh cómo aún la visión fatal me aflige de sus colmillos en la cueva umbrosa!
De umbrosa planta y de plural ramaje había entonces allí antigua selva, que, como laberinto, era paraje sólo habitado de silvestre belva.
No hay traza de sendero que se observe, ni albergue vemos en aquel enclave, tan sólo un monte al cual hiere violento el mar el pie, la cima umbrosa el viento.
Apenas tocó el sol la umbrosa casa, volvió el pastor allá como solía, y dando aliento a su sonora caña, llamó al rebaño a andar a la campaña.
¡Cuántas altas verdades he aprendido en tu solemne horror, sublime diosa! En el silencio de la selva umbrosa ¡Cuántas inspiraciones te he debido!
Y fuera del arbusto en que aguardaba hace improvisamente de sí muestra, como fuera de selva o umbrosa cava Diana en escena o Citerea se muestra.
Medianoche era por filo --hora que el farol nocturno, reventando de muy casto, campaba de muy sañudo-- cuando, tropezando Tisbe, a la calle dio el pie zurdo, de no pocos endechada caniculares aúllos. Dejó la ciudad de Nino y, al salir, funesto buho alcándara hizo umbrosa un verdinegro aceituno.
TELEPASIONAL ¡Qué llanto tan perpetuo de una noche estulta, acorralada entre paredes con mecanos luminosos bien pagados donde se quiebra la ventana umbrosa y se yerguen los robotes magos!
Vuelvo a Rogelio, que dejamos cuando por senda umbrosa, desnudado el hierro, salió hasta un prado por andar cazando jayán y dama, como a liebre el perro.
Por ti el silencio de la selva umbrosa, por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me agradaba; por ti la verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba.
El viejo Tormes, con el blanco coro de sus hermosas ninfas, seca el río y humedece la tierra con su lloro, no recostado en urna al dulce frío de su caverna umbrosa, mas tendido por el arena en el ardiente estío; con ronco son de llanto y de gemido, los cabellos y barbas mal paradas se despedaza y el sotil vestido; en torno dél sus ninfas desmayadas llorando en tierra están, sin ornamento, con las cabezas d’oro despeinadas.
¡Cuánto gozo escuchando embelesado ese tímido acento apasionado que en mi niñez oí! Al ver de lejos la arboleda umbrosa ¡cuál recuerdo, en la tarde silenciosa, la dicha que perdí!