ultramontano

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ultramontano, a

1. adj. Que está situado en la parte posterior de un monte, respecto al punto desde donde se considera llegó a tierras ultramontanas tras cabalgar varios días.
2. HISTORIA Propio del ultramontanismo.
3. adj./ s. HISTORIA Que es partidario del ultramontanismo.

ultramontano -na

 
adj. hist. relig. Relativo al ultramontanismo.
adj.-s. En España, persona que opinaba a favor de la potestad de la Santa Sede.
Sinónimos

ultramontano

, ultramontana
adjetivo y sustantivo

ultramontano:

carcaretrógrado, conservador, reaccionario,
Traducciones

ultramontano

oltremonti

ultramontano

ADJ & SMultramontane
Ejemplos ?
El presidente propuso al Vaticano la candidatura de Francisco de Paula Taforó para arzobispo, según el derecho de patronato que se creía heredero de los reyes de España. Los ultramontanos hicieron que Roma rechazara a Taforó, por lo que el arzobispado quedó vacante.
Identificados sin ningún género de dudas con el Antiguo Régimen y la contrarrevolución estaban los royalistes absolus, ultra-royalistes o ultras-royalistes ("realistas absolutos", "ultrarealistas" o "ultras-realistas" -véase realistas, absolutistas, ultramonárquicos, ultras, ultramontanos, ultraderechistas, e historia de la extrema derecha en Francia-); que formaron en el exilio el Comité de Turin ("Comité de Turín").
Una conservadora ciudad de provincias vive aun bajo la vigilante observancia de un grupo de ancianas, la Asociación de Damas, ancladas en la moral y los valores más ultramontanos.
Ambos incidentes hicieron peligrar la Fusión Liberal-Conservadora, que llevó a la presidencia a Errázuriz, por las gravitantes diferencias ideológicas entre los ultramontanos y los liberales La Fusión a estas alturas estaba descompuesta, sólo necesitaba una chispa para estallar y esta chispa vino del conflicto de la enseñanza.
La respuesta de las fuerzas conservadoras a la labor de europeización y renovación de Sanz del Río, hombre íntegro y religioso, pero considerado como una amenaza al monopolio docente de la Iglesia Católica y "hereje recalcitrante", fue una larga persecución con duras campañas (tan poco cristianas como jurídicamente inconsistentes) orquestadas por tradicionalistas y ultramontanos del "neocatolicismo"...
Para Bismarck, prusiano y protestante, el catolicismo era un elemento extraño que amenazaba la unidad del nuevo Imperio alemán (18 de enero de 1871), tanto más por cuanto que la proclamación del dogma de la infalibilidad papal molestó a los protestantes, comprometía la obediencia al Estado de numerosos católicos ultramontanos, e incluso provocó la escisión de algunos sectores católicos (los veterocatólicos).
Es decir, los pueblos latinoamericanos no se sintieron interpelados por el discurso de los Militares Liberales españoles,-quienes no exhibían mayor diferencia colonialista que los políticos y militares españoles más ultramontanos-, y quienes se caracterizaron también por la dureza en la represión de sus tropas coloniales.
El 7 de noviembre de 1931, la prensa recogió la noticia del escándalo ocurrido en el teatro la noche anterior, cuando un grupo de agresivos ultramontanos irrumpieron en la sala golpeando a los espectadores que se interpusieron en su "misión vandálica", provocada por la presentación de la obra oportunista, anticlerical -y biográfica- de Ramón Pérez de Ayala A.M.D.G.
En elección de diputados y senadores de 1852, los opositores no concurrieron a las urnas, por lo que los conservadores ultramontanos ejercieron tal presión que el gobierno apenas pudo controlar las listas de candidatos.
Uno de los primeros choques fue con el ministro de justicia Fernando Lazcano Mujica, que quería que el clero controlase el Instituto Nacional, lo que no causó más que problemas, por lo que Montt lo reemplazó, a pesar de que los ultramontanos querían su retención en el gabinete.
Tras la división de la aristocracia pelucona (véase Cuestión del Sacristán), en nacionalistas (montt-varistas) y conservadores ultramontanos, provocó la falta de apoyo para Montt y su sucesor elegido, Antonio Varas, sumándose con el marcado antagonismo de los liberales, que no permitirían a Varas como presidente, se busca un presidente que no generara resquemores en la oposición a Montt, y pertenenciera al partido Nacional, de amplia mayoría en el Congreso, por lo que se escoge a José Joaquín Pérez Mascayano como el nuevo presidente.
Se hicieron famosos sus irónicos "Partes telegráficos" sobre política internacional. Tradujo a Timon Sí y No acerca de la controversia entre los Ultramontanos y los Galicanos (Madrid, 1845).