tuturuto

Traducciones

tuturuto

A. ADJ
1. (CAm, Caribe, Méx) (= borracho) → drunk
2. (Andes, CAm, Caribe) (= tonto) → stupid; (= aturdido) → dumbfounded, stunned
B. SM (Cono Sur) (= chulo) → pimp
Ejemplos ?
Abordaban las balsas o canoas sin proferir un grito, robaban lo más valioso del cargamento, y cuando, lo que pocas veces aconteció, les oponían resistencia, mandaba Tuturuto arrojar al río a los vencidos con una piedra en los pies para que sirvieran de manjar a los caimanes.
Una de las cautivas de Tuturuto, con humos de sultana favorita, le clavó un día tan soberbia puñalada en el corazón que lo dejó difunto, y la banda, sin jefe que la dominase, se dispersó por el monte.
Perdónenme si mi prosaica pluma va a despoetizar una tradición popular del Guayas. Tuturuto, como más tarde Pancho el Negro, era por los tiempos a que nos hemos referido el terror de todos los que en balsas o canoas se aventuraban, entrada la noche, a cruzar el río de la Puná a Guayaquil.
La navegación del Guayas no está exenta de peligros; y en esa época, más temible que el de los caimanes cebados y alimañas ponzoñosas era el de un encuentro con Tuturuto.
Cuando los balseros creían haber escapado, se les aparecía, saliendo de un estero, el bote pirata de Tuturuto que, como un fantástico Neptuno, iba de pie junto al timón, mientras seis vigorosos remeros hacían deslizarse rápidamente la embarcación sobre la superficie del agua.
Tuturuto tenía pretensiones de sultán. Si en la embarcación sorprendida encontraba mujeres jóvenes las hacía prisioneras, llevándolas al monte, donde las conservaba, haciendo las delicias de su serrallo, hasta que nuevas cautivas venían a reemplazarlas.
Poco tiempo después levantose el rumor de que en las noches más lóbregas y lluviosas, el alma de Tuturuto pasaba frente a la ciudad en una balsa iluminada, y las viejas le rezaron al bandido y aun le pagaron novenario de misas.
Si vivo había sido el terror de los balseros, muerto se convirtió en pesadilla de la gente crédula y en coco de los chiquillos, a quienes las madres repetían: «Si no callas, angelito, llamo a Tuturuto».
Nada hay, pues, de forzado en que los primeros pobladores de Guayaquil, poco entendidos en la materia, creyeran como artículo de fe que el alma de Tuturuto peregrinaba por la ría.
Entonces las daba libertad o las cedía a los hombres de su banda. En vano la autoridad dispuso batidas en el monte y armó celadas en el río. Tuturuto era zorro que burlaba todas las trampas.