Ejemplos ?
¡Venid, hijos del canto y la armonía, Que amáis el arte y anheláis la gloria; Venid a tributar en este día Lágrimas y dolor a su memoria!
Llegada la improvisación a oídos del Comendador o Provincial de los mercedarios, éste amonestó al poeta, en presencia de varios frailes, para que se abstuviera de tributar culto a la musa obscena.
A este gran Dios debemos tributar el culto que en griego se dice latría, ya sea en algunos sacramentos, ya sea en nosotros mismos.
Debían ser llevados con preferencia aquellos que no estuviesen sirviendo a los españoles. Al igual que los otros indios, no debían tributar en los primeros años.
A1 llegar aquí hemos de tributar el debido elogio a aquellos Vicariatos Apostólicos que, conforme a esta norma que establecemos, han ido siempre preparando nuevos crecimientos para el Reino de Dios; y que, si para este fin vieron no les bastaba la ayuda de sus hermanos en religión, no dudaron en acudir siempre gustosos en demanda de auxilio a otras Congregaciones y familias religiosas.
Esto basta para que, el que en ellas se ejercite, cumpla con un deber de la humanidad y de la religión, y desde este punto de vista no podemos menos de tributar los debidos elogios al hospedador de provincia.
De regreso a su casa, sus ojos lloraron y su pecho lanzó algunos gemidos; pero después de tributar los honores acostumbrados a los difuntos, recobró el semblante que tenía en el Capitolio.
Adonde te place vas, y doquier que el vuelo llevas ves siempre bellezas nuevas, sin que te hastíes jamás. Tú ves el inmenso mar a quien el humilde río donde se baña el pie mío sus aguas va a tributar.
¿Qué a ti, silvestre ninfa, con las pompas de dorados alcázares reales? ¿A tributar también irás en ellos, en medio de la turba cortesana, el torpe incienso de servil lisonja?
Afortunadamente para mí, en esta ocasión no tengo que far ligar el cerebro ni entrar en transacciones con mi conciencia lileraria, para tributar entusiasta aplauso, que es de justicia y no de obligado compromiso.
De la fe y, religión del emperador Teodosio PROEMIO Puesto que consta que el colmo de todo cuanto debe desearse es la felicidad cual no es diosa, sino don particular de Dios, y que por eso los los hombres no deben adorar otro dios, sino sólo al que puede hacerles felices, por cuyo motivo, si ésta fuera diosa, con razón se diría que a ella sola se debía tributar culto; veamos ya, según estos principios, por qué razón Dios, que puede dar los bienes que pueden gozar también los que no son buenos, y por el mismo caso los que no son felices, quiso que él Imperio romano fuese tan dilatado y que durase por tanto tiempo.
de elegantes y modistas en tributar sus homenajes de admiración, aunque sea con flores y prendidos, a la memoria de los que en el mundo fueron perpetuos vates de los talleres de la moda y patrones vivos de la elegancia comme il faut ?