trajín


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trajín

1. s. m. Acción de trajinar.
2. Ajetreo, movimiento o actividad intensa no he visto un trajín así desde la última vez que fui a su despacho. jaleo, tráfago calma
3. Actividad irregular o poco clara que realiza una o más personas siempre os andáis con unos trajines que no puedo comprender. tejemaneje

trajín

 
m. Acción de trajinar.
Sinónimos

trajín

sustantivo masculino
Traducciones

trajín

SM
1. (= ajetreo) → coming and going, bustle, commotion; (= jaleo) → fuss
2. (= transporte) → haulage, transport
3. trajines (= actividades) → affairs, goings-on
trajines de la casahousehold chores
Ejemplos ?
Lo que yo veo es que delante de la cara de Dios no valen trampas, y han de salir muchas a relucir el día del juicio, porque allí todos hemos de estar peor vestidos que los bañistas del Sardinero chico, por no decir tan desnudos como los del Sardinero grande... ¡Cómo jadean estas pobres bestias! ¿Están en este trajín todo el día? -Justamente.
Por cuya muerte, el dicho Presidente mandó al dicho José de Larazábal que, como tal fiador del dicho Fuica, cumpliese con lo que él estaba obligado; en cuyo cumplimiento envió cantidad de españoles que abriesen el dicho camino, con comisiones y otros recaudos que para ello le dio el dicho Presidente, para que de algunos pueblos de paz cercanos a él, se le diesen los indios necesarios para irle abriendo y desmontando, como lo hizo; en que gastó más de diez y nueve mil y quinientos pesos, de a ocho reales; y mediante el dicho gasto y su industria y trabajo, abrió el dicho camino hasta llegar a la dicha Bahía; y metió en ella cantidad de españoles a caballo y muchas mulas, que sacó cargadas de sal y pescado; y se espera que, continuándose con el trajín...
Lo otro, (que) se mejora en muchos grados el puerto por la bondad que manifiesta en aquel paraje para el surgidero de las embarcaciones, afianzándose en él no tan solamente, debajo del abrigo de la artillería y del mosquete, las de mayor porte, sino a corto tiro de escopeta, y las de menor parte, como barcos y balsas del trajín de este río...
Muchas veces, acodado en el ventanal, punto menos que tocando con sus dedos la jaula, seguía el trajín afanoso de sus cautivos y el trabajo de sus mantenedores.
El Río Amarillo que se tiende a sus pies, corre turbión, monótono y orillado de melancolías pardas-cenicientas. Allí han quedado los tatuajes de la codicia y el trajín de amontonar riquezas.
Item, se harán aderezar las puentes que hubieren para el (traslado y trajín de bastimentos) que pro allí pasaren, porque las acequias estén más seguras y bien tratadas.
Tráfagos, fuerzas urbanas, trajín de hierro y fragores, veloz, acerado hipogrifo, rosales eléctricos, flores miliunanochescas, pompas babilónicas, timbres, trompas, paso de ruedas y yuntas, voz de domésticos pianos, hondos rumores humanos, clamor de voces conjuntas, pregón, llamada, todo vibra, pulsación de una tensa fibra, sensación de un foco vital, como el latir del corazón o como la respiración del pecho de la capital.
Y liada la bufanda, y subido el gabán hasta las orejas, que abotagaban media docena de sabañones, bajó las escaleras a brincos, y se encontró en la luminosidad de la calle, animada ya, a aquella hora matutina, por pregones de vendedoras, rodar de simones y trajín de obreros y fámulas de cesta al brazo.
Pocos pleitos, y sea esto dicho en encomio del buen sentido de los cuzqueños, ventilábanse entonces en la ciudad incásica; pero un aragonés, apellidado Landázuri, daba por sí solo más trajín a oidores, alcalde, portero y alguaciles que un cardumen de litigantes.
Corriendo la agua a raudales por sus ríos caudalosos, y de ahi sus montes frondosos, sus campos y pastizales. Luego sus puertos y haciendas su trajín y produciones...
Al fin, uno de ellos dijo: -No encuentro, señor obispo, quién pueda ser el personaje de tanto fuste que nos saque del atrenzo. -Pues no se devanen los sesos vuesas mercedes por encontrarlo, que ya yo me he tomado ese trajín.
Tanto subió de punto que la tertulia de abajo, con sus risotadas, sus taconeos, sus sillas removidas y todo su alegre trajín vino a ser la idea fija del señor de Morrión; idea que, ayudada por la debilidad mental y las manías, compañeras inseparables de los años provectos, consiguió dar al traste con la serenidad del vejete, persuadiéndole de que andaba sobre un volcán, o, para decirlo más claro, de que bajo sus plantas se tramaba alguna formidable conspiración semejante a la de Ortega, y de la cual resultaría Marineda el centro, siendo foco del incendio aquella misma casa.