Ejemplos ?
Este pilar estaba cubierto de extraños jeroglíficos toscamente tallados, y en su cara superior, como en un altar, había una caja metálica de forma asimétrica con la tapa abierta.
Allí, para los cinco nombrados y tres o cuatro mas que no se mencionan en sucintos y curiosos apuntes (que a la vista tuvimos, consignados en rancio manuscrito que existió en la antigua Biblioteca nacional), funcionaban dos tableros, toscamente pintados, sobre la respectiva mesita de madera.
Era un comunismo toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo bastante pujante para engendrar dos sistemas utópicos: el del “ícaro” Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania.
Y por lo que hicieron, no por lo que dijeron, los honramos como protomártires de la república industrial de hoy en día, y traemos a nuestros hijos, para que puedan en gratitud besar los toscamente calzados pies de aquellos que hicieron el camino por nosotros." Mi experiencia desde que me desperté en este año 2000 podría decirse que ha consistido en una sucesión de reajustes mentales instantáneos de carácter revolucionario, en los cuales lo que antes me había parecido malo se transformaba en bueno, y lo que antes me había parecido sabiduría se transformaba en insensatez.
En él las impresiones fuertes se traducían en un sudor copioso y de mal tono que bajaba por la frente hasta el tejado de cejas y pestañas; en una sonrisa de barro cocido, toscamente modelado, y en un ceceo tartajoso que inspiraba compasión, quitando al más cruel las ganas de burlarse.
El padre Ricardo Cappa, sacerdote prestigioso en el car- dumen de jesuítas que, como caído de las nubes y con escar- nio de la legislación vigente, ha caído sobre el Perú, acaba de echar la capa, ó, mejor dicho, de tirar el guante á la sociedad peruana, publicando un librejo ó compendio histórico en que la verdad y los hechos están falseados, y en el que toscamente se hiere nuestro sentimiento patriótico.
Elegantes y bizarros, sabían cómo se llevan el chiripá y las espuelas en la bota fina; y por el modo gallardo de colocarse en la cabeza el chambergo, no se podía negar que fueran criollos; pero no por esto tampoco manejaban peor la pala ni con menos destreza la guadaña que el labrador pesado, de huesos macizos y de músculos espesos, toscamente vestido de géneros burdos, cosido con hilo de acarreto.
En lo que respecta a mis propios asuntos, el medir tierras es lo que hago con más satisfacción pero mis empleadores no lo requieren. Preferirían que hiciera mi trabajo más toscamente, no tan bien.
Así fue que yo creí ser el preferido entre todos, pues había llevado de la capital toda la finura de modales y el florido lenguaje que distinguen a los petimetres de, cosas desconocidas en el Valle, o al menos toscamente imitadas por los jóvenes de allí.
Y, al volver lentamente, con aire compungido, hacia la puerta del cementerio, para despedirse de los deudos del nuevo habitante que allí dejaban, los de la comitiva podían, de reojo, leer a ambos lados de la calle principal, en modestas cruces, o en lapidas toscamente esculpidas, con fechas cada vez más recientes, entre apellidos de consonancia bien criolla, o, por lo menos, ibérica, muchos otros, como ser: Huhuequil, Garibotti, Martini, Wilson, Baurin, Ibarturuá, Zimmermann; nombres que claramente indicaban que lo mismo que de la Pampa cristianizada, ciudadanos de los países más distintos y más lejanos, habían ya venido a traer a ese rinconcito, todavía ignorado, de la patria argentina, el grano de arena de su buena voluntad.
Llégase a la puerta de la cueva siguiendo tortuosos setos, que sirven de muralla, verdaderos caminos de bandidos, palabra de honor. En todos los alrededores no vi habitación alguna, a excepción de una pequeña cabaña, toscamente hecha de cañas.
Era un hombre de estatura mediana, vestido toscamente, como correspondía a su oficio, con una camisa de colores que asomaba por los rotos de su andrajosa chaqueta.