torpedo


También se encuentra en: Sinónimos.

torpedo

(Del lat. torpedo.)
1. s. m. Proyectil explosivo submarino, autodirigido, automóvil y en forma de cilindro.
2. ZOOLOGÍA Pez marino, parecido a la raya, que puede medir un metro de longitud y que posee a cada lado de la cabeza un órgano capaz de producir descargas eléctricas.
3. Tipo de carrocería de automóvil, de línea aerodinámica y con capota plegable.
NOTA: Nombre científico: (Torpedo.)

torpedo

 
m. zool. Nombre común de los peces de la clase condroíctios, del orden rayiformes; tiene disco oval, ojos pequeños, boca arqueada y cola corta. Todas las especies poseen órganos eléctricos.
mil. Máquina de guerra, fusiforme, submarina y dirigible, que contiene una carga explosiva que se lanza contra un buque lejano y explota al chocar con él.
Sinónimos

torpedo

sustantivo masculino
1 (pez) tremielga, trimielga.
2 (Chile) chuleta*, machete (Argentina), acordeón (México).
Traducciones

torpedo

Torpedo, Zitterrochen

torpedo

torpedo

torpedo

sähkörausku, torpedo

torpedo

torpedo, torpille

torpedo

torpedó, zsibbasztó rája

torpedo

魚雷

torpedo

Drętwokształtne, torpeda

torpedo

torped

torpedo

torpedo

torpedo

torpedo

torpedo

Торпедо

torpedo

鱼雷

torpedo

魚雷

torpedo

어뢰

torpedo

ตอร์ปิโด

torpedo

SMtorpedo
Ejemplos ?
El contrabando de haschich o mujeres se efectuaba de esta manera: "A medianoche, por el agujero de la cadena del ancla izquierda, se desprendía una escalerilla de cuerda y un hombre trepaba por la escalerilla, y en el escobén por donde salía la cadena del ancla arrojaba los paquetes de haschich. Las mujeres entraban por la borda y, semejantes a un torpedo, eran introducidas en el tubo por donde pasaba la cadena del ancla.
—le dijo cariñosamente a su viejo amigo—. ¿Qué quieres? —Venimos a pedirte el torpedo. Hay un buque de guerra que pasa por nuestro río y espanta a los peces.
¿Quién sabe hacer reventar el torpedo? Ninguno sabía, y todos callaron. —Está bien —dijo el Surubí, con orgullo—, yo lo haré reventar.
Subían, bajaban, saltaban por sobre las piedras, corriendo siempre y arrastrando al torpedo, que levantaba olas como un buque por la velocidad de la corrida.
Entretanto, el Surubí había colocado su torpedo bien en medio del dique, ordenando a cuatro yacarés que lo agarraran con cuidado y lo hundieran en el agua hasta que él les avisara.
Y como las lianas con que estaban atados los yacarés uno detrás del otro se habían concluido, el Suburí se prendió con los dientes de la cola del último yacaré, y así emprendieron la marcha. El Surubí sostenía el torpedo, y los yacarés tiraban, corriendo por la costa.
Los peces se han ido, y nos moriremos de hambre. Danos el torpedo, y lo echaremos a pique a él. El Surubí, al oír esto, pensó un largo rato, y después dijo: —Está bien; les prestaré el torpedo, aunque me acuerdo siempre de lo que hicieron con el hijo de mi hermano.
Los yacarés se ataron todos unos con otros; de la cola de uno al cuello del otro; de la cola de éste al cuello de aquél, formando así una larga cadena de yacarés que tenía más de una cuadra. El inmenso Surubí empujó el torpedo hacia la corriente y se colocó bajo él, sosteniéndolo sobre el lomo para que flotara.
Y tales eran los aspavientos de don Ramón, que los palaciegos llegaron a persuadirse de que el cañoncito sería algo más peligroso que una bomba Orsini o un torpedo Withehead.
Vamos a ver al Surubí. Yo hice el viaje con él cuando fui hasta el mar, y tiene un torpedo. El vio un combate entre dos buques de guerra, y trajo hasta aquí un torpedo que no reventó.
Pero a pesar de todo fueron corriendo a ver al Surubí, que vivía en una gruta grandísima en la orilla del río Paraná, y que dormía siempre al lado de su torpedo.
Hay Surubíes que tienen hasta dos metros de largo y el dueño del torpedo era uno de ésos. —¡Eh, Surubí! —gritaron todos los yacarés desde la entrada de la gruta, sin atreverse a entrar por aquel asunto del sobrinito.