Ejemplos ?
Antes de alejarse demasiado, consiguen teletransportar una bomba hasta la nave pirámide, que explota en el cielo para júbilo de todos los presentes. Finalmente, todos los terrícolas que han sobrevivido regresan a la Tierra, salvo el Dr.
El álbum fue lanzado el 11 de julio de 2011 en el Reino Unidos y el 9 de agosto de 2011 en los Estados Unidos mediante XL recordings. En México fue editado por el sello discográfico "Terrícolas Imbéciles".
Llegado el momento, entre el gentío que ha acudido, Jackson distingue a algunos de los jóvenes de Nagada, que portan armas de los soldados terrícolas.
Al quitarle el casco con forma de animal, los aldeanos descubren que han sido esclavizados no por dioses sino por hombres como ellos, lo que les alienta a emprender la revuelta. Una vez en la pirámide, los terrícolas empiezan a atacar a los guardias de Ra.
Desde el instante en que la Tierra había sido conquistada por los Urbanianos en el año dos mil de la séptima era, debido a la poca fortaleza de los terrícolas, exterminada casi en guerras y destrucciones constantes, crímenes y corrup-ción, los habían convertido a todos en autóma-tas que sólo obedecían las instrucciones envia-das desde la estrella Urbania, centro de un sis-tema planetario muy lejano del terrestre, pero próximo, gracias a los adelantos increíbles de esa civilización de seres de fuego.
Desde entonces, después de seis ciclos obser-vados y en los cuales se había repetido casi exactamente los mismos fenómenos de la imperfección humana, con semejantes resultados, los Urbanianos decidieron controlar a los terrícolas.
Se optó entonces por estudiar el espacio más allá del último planeta del siste-ma solar y ver las posibilidades de que los pro-blemáticos terrícolas se trasladaran a otros sis-temas en busca de un nuevo astro, pues la po-bre Tierra, día con día, estaba más chocha, seca, arrugada, inservible.
Eran provocados a propósito. Sí, y se rebelaban los escasos terrícolas que iban quedando. Mientras, los ingratos hijos de la Tierra se solazaban en su felicidad de nuevos ricos, sin pensar que la madre agonizaba en una espantosa miseria moral.
Sin duda esa nave, como las noventa y nueve ante-riores, sería destruida por la tremenda presión de más allá del sol. Y los hijos emigrantes de los terrícolas, en verdad, lo sentían.
Pronto pasaron Marte y los terrícolas márticos los saludaron con señales luminosas que res-plandecieron entre la oscuridad de la noche in-finita.
Hasta entonces se había respetado el acuerdo 5555 del Gran Ministro Acústico Yanó que con-sistía en ciertos párrafos redactados hacía más de cien mil siglos y que establecían “no molestar para nada a los terrícolas.
Por esto, nuestra obligación como maestros, como maestras, es contribuir a alcanzarla; no importan nuestros derechos que peleamos como individualizados, sino el bien que podamos dar sin esperar nada más que lo que amamos: niños, adolescentes, jóvenes, sea; sean neo-humanos limpiados (en metáfora; no en magia retrógrada) por Ehecatl (viento) de la basuridad (Tlazoltéotl) de tantos siglos de extravío en nuestra misión como terrícolas-guías.