tenedor de libros


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Ejemplos ?
Como sonriendo se ensanchaban las sílabas, en un párrafo escrito por la maestra, para comunicar al tenedor de libros un ascenso que aumentaba su categoría oficial y acrecía en seis el montoncillo de duros, que acompañaban la firma de la nómina.
La conjunción espiritual que le ajuntaba a Andrea, era la nota sola de poesía vibrante en la vulgar y monótona atmósfera donde se desarrollaba la existencia del tenedor de libros, su leyenda de amor, su ensueño: una esperanza, por irrealizable, más sugestionadora y bella.
La mesa del centro era para contar dinero, el cual se echaba por el agujero a la manga adyacente, que iba a desembocar al saco previamente colocado debajo. El otro atril, la banqueta y el facistol correspondientes eran para el viejo tenedor de libros.
Xordica, 2012. Manual de uso del lector de diarios. Olifante, 2013. El tenedor de libros. Xordica, 2015. La Jota ayer y hoy, volumen 1.
Seis dependientes ágiles, alegres y tan elegantes como el principal, se distribuyeron en las respectivas funciones, incluso la de tenedor de libros, que dejó vacante el viejo de marras, mal avenido con los «títeres intrusos».
Después de haber elegido mi asiento en las oficinas y de haber escrito al lado de mi nombre: «En el pescante», y de haber dado media corona al tenedor de libros por que me lo reservara; después de haberme puesto un gabán nuevo expresamente en honor de aquel eminente lugar; después de presumir mucho de it en él y parecerme que hacía honor al coche; después de todo eso, he aquí que a la primera insinuación me dejo suplantar por un hombre desarrapado, que no tiene más mérito que el oler a cuadra y ser capaz de pasar por encima de mí con la ligereza de una mosca mientras los caballos van casi al galope.
He dado a usted todos esos datos en estricta reserva, y así le daré el otro. Permítame usted hablo con el tenedor de libros para informarlo.
Jamás se ha visto que una sociedad mercantil o industrial designe a su cajero por mayoría de votos, ni a su tenedor de libros, ni a sus auxiliares.
Y tanta afición le iba tomando ya su imaginación a la tierra removida, que al ver su entusiasmo otro joven, amigo de él, un tal Núñez, que escasamente se ganaba la vida como tenedor de libros en varios pequeños almacenes, se decidió a acompañarlo.
Allí donde verdea el mango o ríe el chimpancé, casi siempre acecha la flecha venenosa. En la factoría de Farjalla Bill Alí trabajaría como tenedor de libros.
577.- Cuando se tratare de la quiebra de una sociedad o de una persona jurídica que ejerza el comercio, todo director, administrador o gerente de la sociedad o persona jurídica fallida, o contador o tenedor de libros, que hubiere cooperado a la ejecución de alguno de los actos culpables o fraudulentos que determinen la quiebra, será reprimido con la pena del quebrado fraudulento o culpable en su caso.
También se aprobó la división «comarcal» (entiéndase regional) de la Federación Regional Española: Se eligió un nuevo Consejo formado por Francisco Mora Méndez (zapatero), Ángel Mora (propietario de una pequeña carpintería), Valentín Sáenz (tenedor de libros), Inocente Calleja (propietario de una platería), Hipólito Pauly (tipógrafo), José Mesa (director de La Emanciapción), Anselmo Lorenzo (tipógrafo), Pablo Iglesias (tipógrafo) y Víctor Pagés (obrero de oficio desconocido).