Ejemplos ?
¡Y yo, entretanto, me bañaré en agua de rosas, con la idea de que la mujer que me salvó la vida, exponiendo la suya, está pasando las de Caín! ¡Yo tendré la satisfacción de pensar en que la única hija de Eva de quien he gustado, a quien he querido, a quien...
-dijo la hija menor, que era muy zalamera-, ¿no podría saber quiénes son los ilustres forasteros? -Bueno -respondió el Rey, tendré que decírtelo.
Y, como no existe posibilidad alguna de que me haga todavía mayor, supongo que tendré que hacerme forzosamente más pequeña.» Se comió, pues, una de las pastas, y vio con alegría que empezaba a disminuir inmediatamente de tamaño.
Esta semana tendré que firmar 83 cartas a madres, padres, esposas, y seres queridos de aquellos hombres que han dado sus vidas por América en VIetnam.
¡Canten salmos los pájaros salvajes y el cardo floreciendo haga guirnaldas! Me lavaré en el agua de la fuente; con el blanco vestido de tu Gracia me adornaré, Señor, y tendré nuevas y sólidas sandalias.
Yo oí la palabra santa con que una ofrenda me hiciste, y a fe que me la trajiste preciosa y digna de ti. »Federico, en este punto mi nueva existencia empieza; gloria, tesoro, grandeza, cuanto ambicione tendré.
¿Sabes que para entrar allí tendré que apartar con mi cuerpo desnudo los espinos y los abrojos y las ponzoñosas hierbas, y sentir cómo se enroscan en mi cuello las víboras y cómo trepan por mis piernas los fríos reptiles?
Pero he hablado por hablar, por huir de mi propia convicción, por ver si escapaba al terrible dilema que me quita el sueño, y hallaba un modo de no casarme con usted..., como al cabo tendré que casarme, si se empeña en quedarse sola...
Si hace un instante no tuve tiempo—¡no material: mental!—para desatar a mi asistente y confiarle el tren, no lo tendré tampoco para detenerlo...
Para elogiar a Sócrates, amigos míos, tendré que recurrir a comparaciones: Sócrates creerá quizá que trato de haceros reír, pero mis imágenes tendrán por objeto la verdad y no la broma.
Al entrar se sentó sobre el borde de la cama sin tener tiempo de decirnos casi nada porque el servidor de los Once entró a la vez y acercándose a él le dijo: Sócrates, no tendré que hacerte el mismo reproche que a los otros, porque en cuanto les advierto de la orden de los magistrados que es preciso beban el veneno, me increpan y me maldicen.
(Ahora Alicia se alegró de que no hubiera nadie escuchando, porque esta palabra no le sonaba del todo bien.) Pero entonces tendré que preguntarles el nombre del país.