tardo


También se encuentra en: Sinónimos.

tardo, a

(Del lat. tardus.)
1. adj. Que tarda o va despacio se le hacían tardas las horas que la esperaba. lento veloz
2. Que sucede después de lo esperado o conveniente tardo acontecimiento. retrasado puntual
3. Que entiende o explica las cosas con dificultad es tardo de comprensión. lento, torpe rápido
4. ASTRONOMÍA Se aplica al planeta que tiene un movimiento diurno verdadero menor que el medio.
5. TAUROMAQUIA Se refiere al toro que retrasa su acometida.

tardo, -da

 
adj. Lento (pausado).
Que sucede después del tiempo oportuno.
No expedito en la comprensión o explicación.

tardo, -da

('taɾðo, -ða)
abreviación
1. veloz que sucede o actúa con lentitud El tren llevaba una marcha tarda.
2. persona que reacciona ante las cosas o que las comprende con lentitud El bailarín era un poco tardo y sus movimientos eran torpes.
Sinónimos

tardo

, tarda
adjetivo
2 rudo, torpe, boto.
Generalmente se refieren al modo deficiente o enredado de expresarse, o de explicar una cosa, que tiene una persona.
Traducciones

tardo

ADJ
1. (= lento) → slow, sluggish
2. (= torpe) → dull, dense
tardo de oídohard of hearing
tardo de reflejosslow (to react)
Ejemplos ?
yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
No cruza el cielo otro animal tan suave, que otro cualquiera fuera a esto más tardo: presumo apenas que saeta o trueno caigan del cielo con más débil freno.
Los campesinos, terminadas las labores en aquel día, echaban al hombro sus utensilios y con paso tardo y reposado se dirigían a sus viviendas para dar la ración de la noche a sus ganados, cenar ellos en familia el torrendo y la borona y, por último, después de rezar el rosario, tenderse en busca del sueño reparador de sus fuerzas para los trabajos del otro día.
Pasada la cumbre, no tardo en descubrir en la cañada próxima a un corpulento moro vestido de blanco, el cual araba patriarcalmente la negruzca tierra con auxilio de una hermosa yunta de bueyes.
«Un marino» significaba, precisamente, un joven de veinte a treinta años, con patillas a la catalana, tostado de rostro, cargado de espaldas, de andar tardo y oscilante, como buque entre dos mares, con chaquetón pardo abotonado, gorra azul con galón de oro y botón de ancla, corbata de seda negra al desgaire, botas de agua, mucha greña, y cada puño como una mandarria.
Y al cuello el lazo atado con que desenlazó de la cadena el corazón cuitado, que con su breve pena compró la plena punición ajena. Sintió allí convertirse en piedad amorosa el aspereza. ¡Oh tardo arrepentirse! ¡Oh última terneza!
De la suerte que un tardo asno se acerca a un campo, y venciendo la resistencia de los niños que rompen en sus espaldas muchas varas, penetra en él y destroza las crecidas mieses; los muchachos lo apalean; pero, como su fuerza es poca, sólo consiguen echarlo con trabajo, después que se ha hartado de comer; de la misma manera los animosos troyanos y sus auxiliares, venidos de lejas tierras, perseguían al gran Ayante, hijo de Telamón, y le golpeaban el escudo con las lanzas.
Cercado es, cuando más capaz más lleno, De la fruta, el zurrón, casi abortada, Que el tardo otoño deja al blando seno De la piadosa yerba encomendada: La serva, a quien le da rugas el heno; La pera, a quien le da cuna dorada La rubia paja y -pálida turora- La niega avara y pródiga la dora.
Ningún suplicio le parecía bastante para aquellos que se habían burlado tan cruelmente de su amoroso deseo y se juró no perdonar medio alguno para obtener la revancha. Y engolfado en esos pensamientos se encaminó con paso tardo hacia las habitaciones.
Asid, llevad, conducid, alzad mis viejas manos. Apoyada en vuestros brazos como en un báculo, me esforzaré en acelerar el tardo paso de mis pies.
Ante nosotros se extendían las dunas en la indecisión del crepúsculo desolado y triste, agitado por las ráfagas apocalípticas de un ciclón. Casi rasando la tierra pasaban bandadas de buitres con revoloteo tardo, fatigado e incierto.
De la Virgen y del salvaje León tocando, así pues, 65 las luces, a Calisto unida, la Licaonia, me torno al ocaso, conductora yo delante del tardo Boyero, que apenas en el vespertino, alto Océano se sumerge.