tantico


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Traducciones

tantico

alittle, rather

tantico

SM un tantico (esp LAm) → a bit, quite a bit
es un tantico difícilit's a bit awkward
Ejemplos ?
Empezaba a parecerle un tantico ridículo buscar la sabiduría en los libros, mientras otros roncando se lo encontraban todo sabido al despertar.
Del proceso (que original existe en uno de los tomos de manuscritos de la Biblioteca de Lima) resultan siete declaraciones conformes de que el muchacho, en el poco tiempo que vivió en Yauli, nunca dio nota de su conducta, aunque era un tantico aficionado a la Coquerita; pues la escribió unas décimas (¡así serían ellas!) para que las cantase en tono de yaraví.
No hay casado cuyo sueño su voz no turbe o asombre. ni marido que a su nombre no frunza un tantico el ceño. Y el buen don Gil, que sabía las proezas de su hijo, le amonestaba prolijo cada noche y cada día.
-Hombre, te diré -repúsole éste, frunciendo un tantico más de lo de costumbre las pobladísímas cejas- Yo no digo que con esas dos candingas sea una mujer la Santa de la Paloma; lo que yo digo es que tu Dolores...
Este, es decir, el jefe de estación, que es un mozo al estilo de Sierra Morena, con polainas, manta al hombro, faja, calañés y guitarra, sale trinando de ira, y no sé por qué, y gracias a unas coplas que entona y a los arrumacos que le hacen tres o cuatro jembras de saya corta con volantes, chaquetilla de alamares y clavel en las orejas, se calma un tantico.
azón, y no poca, tenía el señor Pepe el Cerote para sentirse con la boca un tantico amarga en el momento en que lo sacamos a relucir, que sabido es que nunca supieron a nadie a azúcar de pilón, ayunos de los que nada tienen que ver con los que la Iglesia impone, y la mañana a que nos referimos en vano exploraron los ojos de nuestro ya casi caduco protagonista los rincones donde, cuando el día anterior había tenido el matrimonio algo con que hacer por la pícara existencia, solía encontrar también algo en que emplear, de modo gratísimo, sus desdentadas encías.
Además de los representantes del sexo viril, no el mas débil dejaba de tener allí representación valiosísima, y sentadas, acá y acullá también, sobre el mal empedrado suelo, lucían sus haraposas vestiduras de colores, si vivos un tiempo, ya un tantico apagados por antiguas suciedades; los semblantes renegridos, algunos de gracioso perfil y ojos magníficos; los pies descalzos y el principio de la pantorrilla curtidos por la intemperie y el pelo sucio y aceitoso, cayéndole sobre la nuca en enorme castaña, engalanado con alguna flor de tallo larguísimo y de perfumado broche.
Pero como también es verdad que la revolución puede imponer aquella condición a las Cortes, es decir, autorizarlas para hablar de todo menos de los Borbones, aunque menoscabada así un tantico la libérrima voluntad de toda la nación, lo que pierde la lógica en su desacuerdo con la idea, lo gana en armonía con los hechos consumados, y váyase lo uno por lo otro.
Lo dicho por el tío Cantales parecía haber interesado en grado sumo a los nacidos en Teba y en Alcalá de los Gazules, y -Oiga osté, agüelo -preguntóle éste al tío Cantales, con acento un tantico inseguro-, ¿jacia aónde irigían el ala esos güenos mozos?
Cuando la noticia de lo que había pasado llegó a oídos del Melindres, ilustre unigénito del Calderero, que llegó por conducto de Joseíto el Tulipa, uno de sus compadres de más alta jerarquía, quedose meditabundo el muchacho, enarcó las pobladas cejas, rascose sin necesidad la cabeza, echándose al hacerlo, sobre la frente el amplísimo pavero, y murmuró con voz de un tantico alcoholizadas inflexiones: -Pos lo siento, chavó, porque eso puée traer su miajita de cola.
-¡Pero, Belén!... ¿Cómo se puso en ésas? -exclama el padre, deponiendo un tantico sus esquiveces. -¡Eso no vale nada, Ricardito! Y pa eso semos las amigas: pa complacer a los amigos en lo que podamos.
Calmados un tantico los amorosos anhelos del señor Frasquito, dejáronle sus casi seniles apasionamientos un resquicio a la razón que hubo un día de decirle con voz de persuasivas inflexiones: Mira Frasquito: tú te has cargado una malita, pero que mu malita faena con el mejor de tus amigos; por aquella salida tuya para con él, debías tú estar por lo menos en el Peñón de la Gomera; si Pedro le dio tres puntapiés a tu vanidad, se los dio por tu bien o creyendo que por tu bien lo hacía.