tallado

tallado, a

(Derivado de tallar.)
1. s. m. Acción y resultado de tallar el tallado del cristal se realiza con un diamante.
2. ESCULTURA Técnica escultórica de la madera.

tallado, a

(Derivado de tallo.)
adj. HERÁLDICA Se aplica a la flor, ramo o palma que tiene el tallo de diferente esmalte.

tallado, -da

 
adj. Con los adverbios bien o mal, de buen o mal talle.
m. Acción y efecto de tallar.

tallado

(ta'ʎaðo)
sustantivo masculino
escultura técnica usada para trabajar madera u otra materia leñosa Tomaba clases de tallado de madera.
Traducciones

tallado

graven

tallado

A. ADJ
1. [madera] → carved; [piedra] → sculpted; [metal] → engraved
2. bien talladoshapely, well-formed
mal talladomisshapen
B. SM (en madera) → carving; (en piedra) → sculpting; (= grabado) → engraving
tallado en maderawoodcarving
Ejemplos ?
Le grité: – ¡De acuerdo!– y me dirigí a aquel lugar. Allí, a fuerza de mirar cuidadosamente a mi alrededor descubrí un tosco sendero en zig–zag tallado en la roca, que seguí.
El curso de la quebrada Las Lajas que atraviesa el cantón está rodeado de piedras muy pulidas (Lajas) en el Sitio La Moquillada, que significa oquedad en términos particulares, un recodo de la quebrada está protegida por una majestuosa pared de piedras pulidas superpuestas, y exactamente bajo ese capricho natural el milenario caudal ha tallado un canal en medio de la roca inundada por el agua en donde se pierde rugiendo para salir más adelante, Este impresionante conjunto natural es la Moquillada.
Como a una legua de allí tenía el rey del país un palacio magnífico, todo de madera, con veinte balcones de roble tallado, y seis ventanitas.
En España habían mandado también los romanos; pero los moros vinieron luego a conquistar, y fabricaron aquellos templos suyos que llaman mezquitas, y aquellos palacios que parecen cosa de sueño, como si ya no se viviese en el mundo, sino en otro mundo de encaje y de flores: las puertas eran pequeñas, pero con tantos arcos que parecían grandes: las columnas delgadas sostenían los arcos de herradura, que acababan en pico, como abriéndose para ir al cielo: el techo era de madera fina, pero todo tallado, con sus letras moras y sus cabezas de caballos: las paredes estaban cubiertas de dibujos, lo mismo que una alfombra: en los patios de mármol había laureles y fuentes: parecían como el tejido de un velo aquellos balcones.
-Estréchame bien contra tu corazón, esposo mío; no me alejes nunca de ti; no pienses, no digas que hay demasiada distancia entre nosotros; lo único que nos separa son mis imperfecciones; cada día estoy más convencida y cada día también te quiero más. ¡Oh, recógeme en tu corazón, esposo mío, pues mi amor está tallado en la roca y durará eternamente!
Mas halla en aquel alto, en cambio, cueva que estima más de treinta brazos honda. Tallado a pico y con escoplo el tajo desciende, y una puerta tiene abajo.
Rahutia vivía allí, a la entrada de un túnel, donde constantemente flotaba una crepuscular luz azul; en una casa cuya puerta de cedro estaba defendida por agudas puntas de hierro como la carlanca de un mastín. Frente a la casa, de las vigas que abo-vedaban la calle, colgaba un inmenso farolón de bronce, tallado al modo morisco.
El objeto ovoide de su interior resultó ser un poliedro casi negro surcado de estrías rojas que presentaba numerosas caras, todas ellas irregulares. Quizá se tratase de un cuerpo de cristalización desconocida o tal vez de algún raro mineral, tallado y pulido artificialmente.
En cambio se refiere con frecuencia al Trapezoedro Resplandeciente, al que califica de ventana abierta al tiempo y al espacio, y esboza su historia en líneas generales desde los días en que fue tallado en el enigmático Yuggoth, muchísimo antes de que los Primordiales lo trajeran a la tierra.
¿Y el palacio hindú, de rojo oscuro con los ornamentos blancos, como los bordados de trencilla en un vestido de mujer, y tan tallado todo, las ventanas menudas y la torre, como la fuente de mármol, las columnas de pórfido, los leones de bronce que adornan la sala, colgada de tapicerías?
Doña María Rita, después de señalar renta para el santuario y mantenimiento del capellán, dedicó su fortuna a la fábrica del suntuoso templo de San Francisco, notable por la belleza de su arquitectura, por el artístico tallado de los retablos y por todo lo que constituye el lujo de una casa consagrada a Dios.
Por último los demonios cogieron un tizón cada uno y los fueron colocando sobre el pecho y el estómago de Luciano, que se iba quemando lentamente. Pidió agua, y como por encanto, apareció en medio de la estancia la copa de cristal tallado con un líquido color de fuego.