tajada


También se encuentra en: Sinónimos.

tajada

1. s. f. COCINA Porción cortada de una cosa, en especial comestible pon una tajada de melón con el jamón por encima. pedazo, rodaja
2. Ronquera o tos ocasionada por un resfriado.
3. Cortadura que se hace a una persona o una cosa. corte, tajo
4. coloquial Estado de embriaguez no se acuerda de lo que pasó anoche de la tajada de ron que pilló. borrachera
5. hacer tajadas a una persona coloquial Acribillarle de heridas con arma blanca te voy a hacer tajadas como te chives a la policía.
6. sacar tajada coloquial Obtener alguien provecho de una cosa manejada entre varios él también sacó tajada del negocio.

tajada

 
f. Porción cortada de una cosa.
fam.Ronquera, tos ocasionada por un resfriado.
Borrachera.
Sacar tajada.fig. Conseguir alguna ventaja.

tajada

(ta'xaða)
sustantivo femenino
porción cortada de un alimento una tajada de pavo
obtener ganancia o beneficio de un reparto Sacó una buena tajada de la herencia.
Sinónimos

tajada

sustantivo femenino
2 (col.)borrachera, cogorza, mona (col.), castaña (col.), filoxera (col.).
Se usa en contextos muy informales: ¡menuda tajada lleva ese!
Traducciones

tajada

cut, slice, hack, slash

tajada

balafre

tajada

SF
1. (Culin) → slice
2. (= beneficio) → rake-off
sacar tajadato get one's share, take one's cut
sacaron buena tajada de ellothey did well out of it
3. (= raja) → cut, slash
¡te haré tajadas!I'll have your guts for garters!
4. (= borrachera) coger o pillar una tajadato get plastered
5. (Med) → hoarseness

tajada

f. slice, cut.
Ejemplos ?
D’Aucourt, me tenía en su casa como un plato fuerte, como la tajada de buey, pero no por esto dejaba de salir a divertirse cada mañana en otra parte.
¡Jesús qué prisa! En diciendo melón, la tajada en la boca. Los pinículos dicen siempre, a la corta o a la larga, que han comido con cuchara de palo.
Era imposible ser más linda. —¡Jodido Dios —dijo el duque, levantándose como un frenético—, qué linda tajada para hincarle el diente!
Efectivamente, un día sólo que me metí en ella a comer tuve para mucho tiempo que arrepentirme de haberme engolfado tan imprudentemente y sin saber nadar en un plato decorado a la aguada, de que me vi negro para salir, sin tener siquiera una tajada a que agarrarme para ponerme en tierra firme.
Esta substancia pues, que nosotros los profanos llamamos jugo exquisito, sabor delicado, es la misma que con delicias paladeamos cuando cae por fortuna en nuestros dientes un pedazo de tierno y gordiflaco matambre: digo gordiflaco porque considero esencial este requisito para que sea más apetitoso; y no estará de más referir una anecdotilla, cuyo recuerdo saboreo yo con tanto gusto como una tajada de matambre que chorree.
¿Qué más? Cuando, antes del almuerzo, llegaba de la escuela, ya estaba Frutos esperándome con la arepa frita, el chicharrón y la tajada.
Tadeo a la imprenta y se puso a trinar contra el déspota; pero consoláronlo sus correligionarios con la esperanza de que muy pronto se armaría la gorda, y que, pues él acababa de ser víctima del odio del tirano, la patria agradecida sabría recompensarlo dándole la tajada que él prefiriera llevarse a la boca.
El perro vagabundo, mientras tanto, fijose en un cortante que estaba distraído hablando con el dueño de la mesa vecina, y de un salto ¡zas! apoderose de una magnífica tajada, echando luego a correr y haciendo otro tanto D.
Y mientras hierve cantando el agua para el mate, el paisano extiende sobre las ascuas una buena tajada de carne gorda para el churrasco matutino.
Con la punta del cuchillo daba vuelta en las brasas al pedazo de carne, cuidando de que no se quemase por demás, y cuando por fin vio que ya no chirriaba llenando la cocina de sus olorosos vapores, lo sacó del fuego, lo depositó con precaución encima de una tablita que allí estaba y, tajada por tajada, se lo comió todo, con un poco de sal y nada más, tragándose por encima medio jarro de agua.
Hubo trigo para comer pan todo el año. No hubo ya, en casa de don Ruperto, caldo sin sopas, ni churrasco que no tuviese por compañero una tajada del precioso alimento.
No se excusó mayormente por la falta de comodidades, pensando probablemente -y con razón- que no había de haber dejado ningún palacio para venir, de modo tan singular, a pedirle hospitalidad. Y la mujer cebó mate, aprontó en la olla la carne, el arroz, una tajada de zapallo y la sal, y echó leña al fogón.