taciturno


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taciturno, a

(Del lat. taciturnus.)
1. adj. Que habla poco me sorprende que te haya contado sus intimidades porque es muy taciturno. callado, silencioso
2. Que está triste y melancólico desde que estuvo hablando con él, la noto muy taciturna. apesadumbrado, mohíno alegre

taciturno, -na

 
adj. Callado, silencioso, que le molesta hablar.
fig.Triste, apesadumbrado.

taciturno, -na

(taθi'tuɾno, -na)
abreviación
1. persona que usualmente se comporta de manera callada y silenciosa un joven melancólico y taciturno
2. característica que es propia de este tipo de personas una conducta taciturna
Sinónimos
Traducciones

taciturno

taciturne

taciturno

taciturno

taciturno

taciturno

taciturno

沉默寡言

taciturno

沉默寡言

taciturno

fåmælt

taciturno

ADJ (= callado) → taciturn, silent; (= malhumorado) → sullen, moody; (= triste) → glum
Ejemplos ?
Verificaron la orden; echaron llave a la puerta y en un momento se escurrió la chusma en pos del caballo del Juez cabizbajo y taciturno.
También el resto de la familia había asumido un aire taciturno; y fueron espaciando sus visitas a la iglesia y su asistencia a los diversos acontecimientos sociales de la comarca.
Este hecho me preocupó durante algún tiempo, haciéndome dudar acerca de Clarimonda, y esa misma noche, cuando el sueño me transportó a mi parroquia vi al padre Serapion más taciturno y preocupado que nunca: – No contento con perder vurstra alma queréis perder también vuestro cuerpo.
En la fonda de seis reales sin principio en que hubo de acomodarse, encontró un filósofo cejijunto, taciturno y poco limpio que dormía en su misma alcoba, la cual tenía vistas a la cocina por un ventanillo cercano al techo...
Al que tasca sus tinieblas, al que ambula taciturno; al que aguanta en sus dos lomos,- como el peso indeclinable, como el peso punitorio de cien urbes, de cien siglos; de cien razas delincuentes,- su tenaz obcecación; al que sufre noche y día, - y en la noche hasta durmiendo,- como el roce de un cilicio, como un hueso en la garganta, como un clavo en el cerebro, como un ruido en los oídos, como un callo apostemado la noción de sus miserias, la gran cruz de su pasión: yo le agacho mi cabeza; yo le doblo mis rodillas; yo le beso las dos plantas; yo le digo: Dios te salve… ¡Cristo negro, santo hediondo, Job por dentro, vaso infame de dolor!
epillo el Guitarrista penetró en el hondilón sombrío y taciturno; sombrío y taciturno cruzó por entre las mesas, alrededor de las cuales jugaban al dominó o las cartas los más caracterizados de los de pelo en pecho del barrio, y, sentándose en el ángulo más solitario del establecimiento, gritó con voz juvenil y vibrante, al par que palmoteaba enérgicamente: -A ver tú, Candelica, un cañero u dos, u los que te dé la repotente gana.
A Amado le gustó mucho el sitio, y mostró animarse paseando por él y recorriéndolo en todas direcciones, por más que a los pocos días volviese a mostrarse taciturno y alicaído como antes.
Don Francisco Manuel Melo, en quien se juntan los dotes de historiador y poeta con los bélicos blasones, allí está, aunque taciturno; sin duda abriga temores de que el duque de Braganza su osado intento no logre.
Al borde de aquel Sena taciturno y pálido, bajo los puentes cada vez más escasos, a lo largo de aquellos muelles planeados de grandes árboles delgados de ramas separadas bajo el cielo lívido como dedos de muerto, me sobrecogía un miedo irracional, un miedo agravado por el implacable silencio de De Jacquels; llegué a dudar de su presencia y a creerme junto a un desconocido.
Insensible a los ayes de sirenas que se ahogan en su vaso de tormenta y el agua de una gota del océano les parece naufragios de receta; silencioso y taciturno el lazo, amarrado a los cantos que laceran, domaré las vorágines del yermo y venciendo en mis íntimos combates, forjaré mi fuerza, blanca longitud de mi dureza… 29 Suena el teléfono y no contesto.
Poco a poco la pareja aumentó con la llegada de los otros compañeros: Dick, el taciturno preferido; Prince, cuyo labio superior, partido por un coatí, dejaba ver los dientes, e Isondú, de nombre indígena.
Finalmente, empujado por un deseo irresistible, decidí esconderme en el gabinete de mi padre, y esperar allí mismo al Hombre de Arena. Por el semblante taciturno de mi padre y por la tristeza de mi madre supe una noche que vendría el Hombre de Arena.