taberna


También se encuentra en: Sinónimos.

taberna

(Del lat. taberna.)
s. f. COMERCIO Bar de carácter modesto y popular donde se venden y consumen bebidas alcohólicas y, a veces, se sirven comidas. bodega, cantina

taberna

 
f. Tienda para la venta al por menor de vinos y otras bebidas espiritosas.

taberna

(ta'βeɾna)
sustantivo femenino
comercio establecimiento público donde se sirven bebidas alcohólicas y ciertas comidas Entraron a la taberna del pueblo por unas cervezas.
Sinónimos

taberna

sustantivo femenino
tasca (col.), cantina (Argentina, México, Par. y Uruguay), bodegón, bar, bodego (pus), borrachería (col.), buchinche, botiquín (Venezuela), chingana (América Merid.).
Traducciones

taberna

kantýna

taberna

kantine

taberna

kanttiini

taberna

kantina

taberna

キャンティーン

taberna

구내 식당

taberna

kantine

taberna

kantine

taberna

kantyna

taberna

matsal

taberna

โรงอาหาร

taberna

kantin

taberna

căng tin

taberna

食堂, 酒馆

taberna

Механа

taberna

酒館

taberna

SF
1. (= bar) → pub, bar (Hist) → tavern
2. (Caribe) (= tienda) → small grocery shop
3. (Cono Sur) [de juego] → gambling den
Ejemplos ?
No quedó taberna, ni bodegón, ni junta de pícaros donde no se supiese el juego del asno, el esquite por la cola y el brío y la liberalidad del Asturiano.
Y una explosión de risa resonó en la taberna de la de los Chícharos celebrando la astucia del Toneles y la derrota del Matita de Poleo, uno de los hombres más bonitos y de más cartel del barrio de la Victoria.
-Aquí me tiée usté, señor Toño -exclamó al ver penetrar a éste en la taberna Paco el Churumbela, que entreteníase en despabilar lentamente algunos chatos colocados sobre la mesa, en correctísima formación.
Y algunos minutos después salían de la taberna del Chinche cogidos del brazo el señor Toño el Clavijero y Paco el Churumbela, con dirección a casa de la famosa y más que famosa Rosario la Caperusa, una de las hembras de más tronío de las que dieron y dan fama universal a los barrios populares de mi Málaga la Bella.
De la taberna nunca le traje una blanca de vino, mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le turaba toda la semana, y por ocultar su gran mezquindad decíame: “Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.” Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía mas que un saludador.
Pero lo que ésta no sabía, ni sospechar pudo el mismo estudiante, fue que, habiéndose éste sentido con sed y decidido a echar medio en sangría en la taberna del lugar, que halló al paso, huyendo de la máxima de su padre de que «el agua cría ranas», lo primero con que tropezó, antes que con el tabernero, fue el mayorazgo, el cual, al guiparle, le enjaretó un « amice, ¿quo modo vales?
Mientras feriaba una rueca, un candil o una libra de cerro, Pepona observaba atentamente a los tratantes; y sus espías, en la taberna, avizoraban los tratos cerrados por un vaso de lo añejo.
Me mostrará uno en adulterio, otro en la taberna, otro en el palacio; me mostrará al jovial Aristó (filósofo peripatético) disertando desde la litera, pues se había escogido esta hora para publicar sus obras.
Por esto, porque estuviera más que bajo su vigilancia, bajo su amparo, había tomado aquella habitación frente a su taberna y había aposentado en ella a Trini, pero sin duda los años habíanle quitado la vista al viejo, cuando nada había visto, porque de haber visto algo, él le hubiera evitado o le hubiese dado a tiempo la voz de alarma por lo menos.
Debe exigirse para él habitaciones higiénicas, cómodas y baratas que resguarden su salud y que tengan el atractivo necesario para alejarlo de la taberna y para generar en su espíritu los sentimientos de hogar y de familia.
No me paré a resollar ni tan siquiera un menuto, porque te corría prisa la caja, mujer. Decíame Ramón el de la taberna: «Hombre, echa un vaso, que un vaso en un estante se echa».
Y como este bandurrio famoso, enterado de que el Gallareta había ido a pasar la temporada veraniega a sus posesiones del Pasillo, habíase metido, decidido a escribir una de sus páginas más gloriosas, en el garito del Frescales, andaba éste de tan mal humor, que al notar que Paco Cárdenas y su compadre, Antoñico el Muñequero, pedían con acento un tantico despótico que dejara de servir a los demás por servirles a ellos primero Periquito el Tarambana, mozo de la taberna, díjole a éste con acento brusco y desabrido: -Sí, hombre, sí, tira lo que tengas en la mano, manque lo que tengas en ella sea una luna veneciana, y si arguno dice que él ha llegao primero, le das una puñalá en la ingle, que lo primero de to es servir a esas dos balas perdías.