tabernáculo


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tabernáculo

(Del lat. tabernaculum.)
1. s. m. RELIGIÓN Sagrario donde se guarda el copón y las hostias consagradas.
2. RELIGIÓN Santuario portátil donde los hebreos guardaban el arca de la alianza hasta la construcción del templo de Jerusalén.
3. HISTORIA Tienda en que habitaban los antiguos hebreos.

tabernáculo

 
m. rel. Lugar donde los he breos tenían colocada el arca del Testamento.
Tienda en que habitaban los ant. hebreos.

tabernáculo

(taβeɾ'nakulo)
sustantivo masculino
1. sagrario donde se guarda la Eucaristía el tabernáculo del templo
2. santuario ambulante anterior a la construcción del templo de Salomón tabernáculo hebreo
Sinónimos

tabernáculo

sustantivo masculino
sagrario (altar), custodia.
Traducciones

tabernáculo

tabernáculo

tabernáculo

ciborio, tabernacolo

tabernáculo

tabernacle

tabernáculo

Скиния

tabernáculo

tabernakel

tabernáculo

המשכן

tabernáculo

성막

tabernáculo

Tabernakel

tabernáculo

SMtabernacle
Ejemplos ?
Velo impenetrable cubrió la lámpara del tabernáculo; apagáronse a un golpe los blandones, tiniebla pavorosa, como de interior de tumba, envolvió el templo.
Pues fue muy conforme a razón que se observase el orden que se guarda en cualquier hombre que aprovecha en Dios, en el cual sucede lo que dice el Apóstol: «Que no es primero lo que es espiritual, sino lo que es animal, y después lo que es espiritual.» Porque como dice el mismo, y es verdadero: «El primer hombre de la tierra fue terreno, y el segundo, como vino del cielo, fue celestial.» Gobernó Moisés el pueblo por tiempo de cuarenta años en el desierto, y murió a los ciento veinte de su edad, habiendo asimismo profetizado a Cristo por las figuras de aquellas observancias y ceremonias carnales que hubo en el tabernáculo, sacerdocio, Sacrificios y en otros varios mandatos místicos.
Levítico 1 1 Y LLAMO Jehová á Moisés, y habló con él desde el tabernáculo del testimonio, diciendo: 2 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofreciere ofrenda á Jehová, de ganado vacuno ú ovejuno haréis vuestra ofrenda.
3 Si su ofrenda fuere holocausto de vacas, macho sin tacha lo ofrecerá: de su voluntad lo ofrecerá á la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová.
Y oí una voz grande que salía del trono y que decía: Veis aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y habitará con, ellos y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios, quedando en medio de ellos, será su Dios.
5 Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes, hijos de Aarón, ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está á la puerta del tabernáculo del testimonio.
También nos anunció esta profecía que Cristo había de resucitar al tercero día con aquella misteriosa profundidad profética con que era justo vaticinárnoslo, donde dice: «Nos sanará después de dos días y al tercero resucitaremos»; porque conforme a este presagio es lo que dice el Apóstol: «Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas celestiales.» Amós habla también sobre esto mismo así: «Disponte, ¡oh Israel!, para invocar a tu Dios, porque yo soy el que forma los truenos, cría los vientos y el que anunció a los hombres su Cristo.» Y en otro lugar, dice: «En aquel día volveré a levantar el tabernáculo de David...
Éxodo 26 1 Y HARAS el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, cárdeno, y púrpura, y carmesí: y harás querubines de obra delicada.
Ya he dicho más de dos veces que los campeones de la nueva idea están haciendo, meses hace, su tabernáculo del obelisco del Campo de la Lealtad.
A don Venancio, en otro tabernáculo volante, el deleitoso vaso de sangría no le impedía saludar con almibarados tiernos ojos a la esbelta cubana.
El día acababa; el santuario estaba lleno de sombra, solo allá en el fondo de la nave, un rayo de luz, deslizándose entre las grietas de la bóveda, iluminaba el tabernáculo.
Emma rezaba, o más bien se esforzaba por orar, esperando que bajara del cielo alguna súbita resolución; y para atraer el auxilio divino se llenaba los ojos con los esplendores del tabernáculo, aspiraba el perfume de las julianas blancas abiertas en los grandes jarrones, y prestaba oído al silencio de la iglesia, que no hacía más que aumentar el tumulto de su corazón.