tálamo


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tálamo

(Del lat. thalamus < gr. thalamos.)
1. s. m. Cama conyugal, en especial la de los recién casados llevó en brazos a su mujer hasta el tálamo. lecho
2. BOTÁNICA Receptáculo de la flor.
3. ANATOMÍA Parte del encéfalo situada en la base del cerebro que interviene en la regulación de las funciones vegetativas. tálamo óptico

tálamo

 
m. Lugar donde los novios celebraban sus bodas y recibían los parabienes.
Lecho conyugal y de los desposados.
anat. tálamo óptico Cada uno de los dos núcleos de sustancia gris, ovoideos, que constituyen el suelo de los ventrículos laterales del cerebro.
Sinónimos

tálamo

sustantivo masculino
1 cama*, lecho, camastro (desp.), yacija (desp.), litera.
2 (ciencias naturales) receptáculo (de la flor).
Traducciones

tálamo

talamo

tálamo

Thalamus

tálamo

thalamus

tálamo

Таламус

tálamo

Thalamus

tálamo

wzgórze

tálamo

丘脑

tálamo

丘腦

tálamo

Thalamus

tálamo

thalamus

tálamo

視床

tálamo

SMmarriage bed

tálamo

m thalamus
Ejemplos ?
Yo esperé algún tiempo, y después la seguí: Al rumor de mis pasos, la miré huir toda blanca, y ocultarse entre los cortinajes de su lecho: Un lecho antiguo de lustroso nogal, tálamo clásico donde los hidalgos matrimonios navarros dormían hasta llegar a viejos, castos, sencillos, cristianos, ignorantes de aquella ciencia voluptuosa que divertía el ingenio maligno y un poco teológico, de mi maestro el Aretino.
De todas maneras, yo no puedo menos de felicitar una y mil veces a los gigantes políticos, a esos denodados patriotas que, en nombre del pudor y de la dignidad nacional, arrojan del Trono a una señora que «lo deshonraba con sus liviandades» y se apresuran a sustituirla con... una ilustre bailarina, que ni siquiera tenía derecho a llamarse esposa del rey, aunque partía con él el tálamo.
100 Hacia ella, entonces, apresurada, se cuenta que de todas partes la juventud griega sus penetrales fuegos había abandonado, para que Paris, en una secuestrada adultera gozándose, libres ocios no pasara en un pacífico tálamo.
A lo cual respondió Andrés: -De muy buena gana me confesaré, pero ¿cómo no me desposan primero? Y si me han de desposar, por cierto que es muy malo el tálamo que me espera.
Iniciada estaba en los misterios del harem, y cuando al rebuzno del pachá respondían eróticos relinchos, ella sabía si eran del caso o no eran idilios a puerta cerrada, y cuál la odalisca que debía ir al tálamo.
A este temeroso sitio, mientras lento declinaba a ponerse un sol de otoño entre celajes de nácar, estando el viento adormido, la mar blanquecina en calma, y sin turbar el silencio de las voladoras auras, sino el grito de un milano que los espacios cruzaba, y los de dos gavïotas, cuyo tálamo era el agua, la divina Rosalía, la hermosa de la comarca, fugitiva y anhelante llegó, sudosa y turbada.
Ya que era llegado el tiempo en que de nacer había, así como desposado 290. de su tálamo salía abrazado con su esposa, que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre en un pesebre ponía, 295.
¡Ojalá la muerte me hubiese sido grata cuando vine con tu hijo, dejando a la vez que el tálamo, a mis hermanos, mi hija querida y mis amables compañeras!
De nuevo asaltó Menelao a Paris para matarle con la broncínea lanza; pero Afrodita arrebató a su hijo con gran facilidad, por ser diosa, y llevóle, envuelto en densa niebla, al oloroso y perfumado tálamo.
Tres días antes que muriese habíamos estado las dos en un valle de los Montes Perineos en una gran gira, y, con todo eso, cuando murió fue con tal sosiego y reposo, que si no fueron algunos visajes que hizo un cuarto de hora antes que rindiese el alma, no parecía sino que estaba en aquélla como en un tálamo de flores.
Jamás la pasión se apoderó de mi espíritu como ahora; ni cuando después de robarte, partimos de la amena Lacedemonia en las naves que atraviesan el ponto y llegamos a la isla de Cránae, donde me unió contigo amoroso consorcio: con tal ansia te amo en este momento y tan dulce es el deseo que de mi se apodera. Dijo, y se encaminó al tálamo; la esposa le siguió, y ambos se acostaron en el torneado lecho.
Muchas mujeres ha laureado la guerra, muchas ha consagrado a la inmortalidad la virtud de los gentiles; empero ninguna fue igual a Porcia, que reconoció la flaqueza del sexo, y no sólo la desmintió, mas excediendo el ánimo varonil, fue a su marido mujer y sacrificio, dolor y ejemplo, y por acompañarle en el espíritu, despreció acompañarle en el tálamo.